
Tras el éxito de su serie televisiva, Sala Polivalent (Televisió de Catalunya), La Calòrica vuelve a pisar los escenarios, concretamente el Teatre Lliure de Barcelona, con su nuevo espectáculo: La brama del cérvol (una experiència única en un marc incomparable). Una comedia existencial y política escrita por Joan Yago y dirigida por Israel Solà con la que la compañía celebra su 15º aniversario.

El Teatre Akadèmia de Barcelona presenta Guateque, una comedia de enredos de Epidèmia Teatre creada por Jaume Viñas, que revisiona Las bodas de Fígaro y acerca el clásico a la Barcelona de los años 60. Un batiburrillo de mujeres empoderadas, fregolismo, especulación inmobiliaria y mucho más en una historia que nos sitúa en una alocada escalera de vecinos.

La Calòrica ha regresado al Teatro Valle-Inclán de Madrid con Le congrès ne marche pas; una producción del Centro Dramático Nacional y el Teatre Lliure. La compañía catalana aborda desde el humor y en clave política el Congreso de Viena de 1814, para lanzar un paralelismo con el capitalismo voraz de los siglos XX y XXI.

El último espectáculo de La Calòrica nos traslada al Congreso de Viena para representar un paralelo con el presente a través de la farsa. Le congrès ne marche pas está en la cartelera del Teatro Valle-Inclán de Madrid como un montaje ambicioso bajo la sobresaliente dirección de Israel Solà.

Candela Peña y Pilar Castro nos embarcan en el Teatro Pavón de Madrid en Contracciones, una hipótesis sobre hasta dónde pueden llegar las relaciones laborales sin límites éticos. Una propuesta ácida y dramática, con grandes dosis de neoliberalismo y distopía, escrita por Mike Bartlett y dirigida por Israel Solà.

El Teatre Lliure estrena La malaltia, docudrama escénico a partir de El mal de la joventut de Ferdinand Bruckner. Una idea de Juan Carlos Martel Bayod que quiere acercarse al desencanto y disidencia vital de los jóvenes de hoy en día a partir de una recargada y multidisciplinar simultaneidad escénica. Una propuesta teórica interesante y un resultado revuelto y desconcertante.

El Teatre Akadèmia devuelve a Eugène Ionesco a nuestra cartelera con el estreno de Deliri a dos. Una pieza insólita dentro de una obra no menos particular que aquí dirige con especial delicadeza Montse Bonet. Dos intérpretes muy acertados y una propuesta no por breve menos importante esperan a ser descubiertos.

Shakespeare siempre es y será Shakespeare. Apostar por un montaje con los textos y las historias del dramaturgo inglés es prácticamente siempre apostar seguro. Y, en esta ocasión, al acierto de la elección de Afanys d’amor perduts, además se suma el interés de ver una versión en una época diferente (como ya hiciera para cine Branagh 18 años atrás).




