
Pasado el ecuador de la temporada, resuenan con fuerza en Barcelona nombres como los de Marc Artigau y Clara Segura. El primero firma Una festa a Roma, la obra que estos días ocupa la sala del Teatre Lliure de Gràcia; la segunda se pone al frente de la dirección. Juntos configuran uno de los platos fuertes de este 2025-26, una propuesta que aborda el Alzheimer y el amor en la tercera edad con sensibilidad y con un buen humor que desarma.

Hay montajes que no sólo se ven, sino que parecen querer enseñarnos algo sobre nosotros mismos. El Barquer, en el Teatre Lliure de Barcelona, es uno de esos casos: un relato familiar que crece hasta convertirse en espejo de las tensiones colectivas. Si pensabas que ya lo habías visto todo en teatro contemporáneo, esta propuesta probablemente te hará replantearlo.

En estos tiempos, con la situación de Palestina, el director y dramaturgo Àlex Rigola ha decidido volver a las salas del Teatre Lliure de Montjuïc en Barcelona con Mikhaïl Bulgàkov, adaptando El Mestre i Margarita. Una de las mejores novelas reivindicadoras en ruso inspirada en Moscú de los años treinta.

Tras el éxito de su serie televisiva, Sala Polivalent (Televisió de Catalunya), La Calòrica vuelve a pisar los escenarios, concretamente el Teatre Lliure de Barcelona, con su nuevo espectáculo: La brama del cérvol (una experiència única en un marc incomparable). Una comedia existencial y política escrita por Joan Yago y dirigida por Israel Solà con la que la compañía celebra su 15º aniversario.

Nos encontramos estos días en el Espai Lliure del Teatre Lliure de Montjuïc una pieza de excepción. En Una mena d’Alaska, el actor y también director Ivan Benet nos sumerge en un universo que baila entre el sueño y la vigilia. El montaje estará en cartel hasta el 1 de junio y para los que asisten puedo afirmar que se convierte en una experiencia escénica profundamente sensorial.

El Teatre Lliure de Barcelona presenta Fantàstic Ramon, una nueva creación de Clàudia Cedó con la que la dramaturga y directora vuelve a llevar la diversidad a escena. Una comedia con toques fantásticos que habla de amor, exclusión, rechazo y paternamismo protagonizada por 11 intérpretes con y sin diversidad funcional.

L’herència, de Matthew López, llega al Teatre Lliure de Barcelona dirigida por Josep Maria Mestres. La obra sigue la vida de un grupo de jóvenes gays que viven en Nueva York una generación después de la crisis del sida. La obra, de una duración total de 6 horas, puede verse hasta el 16 de marzo dividida en dos partes de 3h (jueves la primera parte, viernes la segunda parte) o en formato maratón los fines de semana.

El Teatre Lliure de Barcelona estrena Caramel, el nuevo espectáculo de Arianda Peya y Clara Peya (Les Impuxibles) con textos de Pablo Messiez. El montaje, que reflexiona sobre el consumo de sustancias en un diálogo entre la música, el movimiento y la palabra, podrá verse hasta el 1 de diciembre en el Lliure de Gràcia y el 8 de diciembre en el festival Temporada Alta.

La Calòrica ha regresado al Teatro Valle-Inclán de Madrid con Le congrès ne marche pas; una producción del Centro Dramático Nacional y el Teatre Lliure. La compañía catalana aborda desde el humor y en clave política el Congreso de Viena de 1814, para lanzar un paralelismo con el capitalismo voraz de los siglos XX y XXI.

Julio Manrique se estrena como nuevo director artístico del Teatre Lliure de Barcelona dirigiendo, además, la primera obra de la temporada. Y lo hace con un Chéjov, La gavina. Primera vez con esta obra, pero volviendo a visitar al dramaturgo ruso del que ya ha dirigido o interpretado otros títulos anteriormente (Les tres germanes, Vània).




