
Pocas óperas abrazan el exceso con tanta convicción como La Gioconda de Ponchielli, y su regreso al Gran Teatre del Liceu de Barcelona confirma que el melodrama, cuando se ejecuta sin miedo, sigue siendo un arma de altísimo voltaje emocional. Una ópera que se vive como un vendaval de pasiones extremas, de arias que desgarran y silencios que pesan como sentencias.

El Gran Teatre del Liceu recupera la puesta en escena de La Gioconda de Pier Luigi Pizzi. La italiana Anna Pirozzi triunfó en la noche del estreno tras un súbito cambio de calendario por causas de fuerza mayor y lideró el primer reparto con éxito rotundo. Una soprano clásica que encuentra en este personaje a una fiel compañera de viaje.




