
Pocas óperas abrazan el exceso con tanta convicción como La Gioconda de Ponchielli, y su regreso al Gran Teatre del Liceu de Barcelona confirma que el melodrama, cuando se ejecuta sin miedo, sigue siendo un arma de altísimo voltaje emocional. Una ópera que se vive como un vendaval de pasiones extremas, de arias que desgarran y silencios que pesan como sentencias.

El doble programa Cavalleria Rusticana & Pagliacci se convierte en uno de los grandes éxitos de la temporada para el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Damiano Michieletto, entrelaza ambas óperas como si fueran dos capítulos de una misma historia para, con un ambiente cinematográfico y una escena realista, acercarnos a un pueblo del sur de Italia marcado por la tragedia.




