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18.07.2022 Críticas  
Teatro abierto que embelesa

El Teatre Nacional de Catalunya en Barcelona ha presentado, dentro de la programación del Grec Festival, la obra Opening Night de La Veronal. Un homenaje al mundo del teatro que convierte, a este último, en absoluto protagonista de una noche de estreno sin igual. Todo lo que no vemos, esta vez, está a la vista de todos.

La compañía barcelonesa ha vuelto a las tablas del TNC con su icónico montaje para cerrar la temporada 2021-2022 por todo lo alto.

En Opening Night, el escenario como tal, ese montón de artificios y tramoyas, deja de ser un espacio que se convierte en otra cosa para asumir todo el protagonismo. Un personaje que siente, respira y se mueve bajo el característico lenguaje de la compañía.

La Veronal presenta así un espectáculo que no es exactamente danza ni tampoco teatro. Un divertimento que se centra en la presencia de los cuerpos sobre el escenario para indagar en el carácter escénico del movimiento. Una pieza que rinde homenaje al género y que, por eso mismo, es la más teatral de la compañía. Un espectáculo en el que predomina la palabra (en francés) para, junto a su característica danza, embelesarnos durante poco más de una hora de duración.

El director y coreógrafo, Marcos Morau ha contado con las palabras de Carmina S. Belda, Violeta Gil y Celso Giménez para ayudar a rendir este particular homenaje; agradeciendo todo lo que el teatro regala al espectador y que normalmente no ve: pasadizos, puertas traseras, trampillas, tramoyistas, escenógrafos… Pero Opening Night también nos habla de la emoción que se vive en los estrenos; de esa triangulación que se crea entre público, artistas y técnicos para abordar un punto mágico que recordaremos durante días.

Marcos Morau nos ofrece una coreografía diseñada en conjunción con los bailarines. Cada uno tiene su momento preciso para brillar mientras desmontan los entresijos del escenario con números espectaculares. Mònica Almirall, Valentin Goniot, Núria Navarra, Lorena Nogal, Shay Partush y Marina Rodríguez nos ofrecen una actuación tan perfecta que, tras pasar el punto de los primeros 10 minutos, te absorbe y se convierte en hipnótica. 75 minutos de función que se convierten en una belleza sin igual que se nos hace corta.

Mención especial al diseño de escenografía de Max Glaenzel y al diseño de iluminación de Bernat Jansà quienes nos ayudan a entrar en este mundo tan especial que se nos muestra casi sin artificios. Junto al diseño de vestuario de Sílvia Delagneau, estos tres maestros de la escena crean un universo del que no querríamos salir. Un cosmos especial tras las bambalinas que aprendemos a amar al desnudo y que visualmente nos hechiza para mostrarnos un teatro abierto.

Opening Night de La Veronal nos transporta a un lugar conocido por todos, el teatro, pero que esconde una emoción, un sentimiento que nos es desconocido por el público general. La puerta a este mundo mágico se ha abierto momentáneamente y nuestra ansia de conocer las historias no cesará tras la eterna bajada de telón.

Crítica realizada por Norman Marsà

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