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13.04.2017 Críticas  
La realidad (teatral) supera a la ficción (cinematográfica)

La Sala Flyhard sorprende con una producción que se recibe como un regalo en forma de obra teatral. Es ya una corriente muy extendida utilizar vocabulario y símiles científicos para teorizar sobre las relaciones humanas en el teatro de nuestros días. Lo que no es tan corriente es que la delicadeza en la progresión dramática sea tan prioritaria como aquí.

El texto de Concha Milla juega también con un buen número de referentes cinematográficos. El género romántico en su vertiente más cómica o dramática nos ha legado una serie de títulos que la autora y directora liga a la perfección con su propuesta dramatúrgica. Desde “Kramer contra Kramer” a “Ghost”, pasando por “Memorias de África”, “Dirty Dancing” o “Cuando Harry encontró a Sally”. Títulos que, ligados a cómo dos adultos que rozan la cuarentena y que se han “educado” sentimentalmente con su visionado. colisionan con la realidad de la pareja.

Deseos que no se cumplirán, incapacidad para comunicar los anhelos e inquietudes más profundas… También recreación de las situaciones más hilarantes. Las situaciones cómicas del primer tramo de la función están resueltas con una adecuación temática y temporal exquisita. Pero la progresión dramática y la suavidad y cuidado con el que se refleja la asimilación del fracaso personal y de la vida en común es tremenda. Todo un ejemplo de escritura y dirección teatral.

La pareja protagonista es la responsable de que todo esto suceda en escena. Alícia Puertas sobresale tanto en los momentos cómicos como en la vertiente más dramática. Muy bueno su trabajo con el vídeo en directo. A su vez, Sergio Matamala ofrece una interpretación espléndida desde su aparición en escena, rompiendo la cuarta pared y dirigiéndose al público como si nos entráramos en el prólogo de una película de Woody Allen. La humanidad que transmite a su personaje en los momentos cómicos despiertan la ternura del espectador, pero cuando llega su rompimiento dramático, el resultado es realmente apabullante. Qué suerte poder disfrutar de su interpretación en un espacio tan cercano como el que nos ocupa.

Nunca hasta ahora se habían aprovechado tan bien las posibilidades de la sala, utilizando el vídeo y todas los recursos que ofrece también el vestíbulo del recinto. Es muy interesante cómo se trabaja el punto de vista, tanto del emisor como del receptor. Carlos Muñoz ha realizado unos títulos de crédito muy cinematográficos que son a la vez toda una declaración de intenciones y sirven para contextualizar la propuesta y enfrentarla a los ya citados referentes. Del mismo modo, veremos a la protagonista en escena y fuera de ella compartiendo con nosotros los vídeos que grava su personaje. La dimensionalidad que adquiere Refraccions es muy interesante en este sentido.

Xavi Gardés se transforma en tercer protagonista de la propuesta, ya que su trabajo como técnico resulta imprescindible para que el ritmo de la función sea siempre el adecuado, marcando el tempo junto a los dos intérpretes. El diseño de luces y del espacio sonoro es excelente, de lo mejor que se ha podido ver en la Flyhard. Su integración con sus compañeros es total y absoluta. El vestuario de Clara Peluffo y la caracterízación de Virginia Marqués (así como la selección de algunas pistas musicales) serán las que rememorarán los títulos cinematográficos. Disciplinas que reclamarán su protagonismo sin distraer nunca de la acción principal.

Finalmente, si nos dejamos llevar por el buen hacer de Matamala, Puertas y Gardés y con (y como) ellos creemos en la magia del teatro, veremos que sí, que lo que sucede ante nuestros ojos mientras dura la representación es verdad. Además, el valor añadido asistir de a un análisis narrativo de los títulos y personajes evocados en tiempo real y en paralelo a la historia que se nos quiere explicar resulta impagable. Refraccions es un título que parece recoger el testigo de lo mejor que ha pasado por la sala en las últimas temporadas para ofrecer un trabajo que funciona a la perfección, no por acumulación, sino por la precisión de la partes. Abarcando mucho y apretando todavía más, si cabe.

Crítica realizada por Fernando Solla

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