
Damos la bienvenida a la nueva temporada teatral con la celebración de los 25 años de Catalunya Aixeca el Teló, una gala que tuvo lugar en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y que reunió una parte importante de la historia reciente del teatro catalán.
Organizada por ADETCA , los teatros públicos de Barcelona y otras entidades del sector escénico, la velada se convirtió en un gran espectáculo teatral y musical. Un cuarto de siglo de artes escénicas, transformaciones sociales y culturales del país que, por una noche, volvió a subir el telón.
El Gran Teatre Liceu se transformó en un gran espacio de encuentros, memoria, emociones y esperanza. La gala reunió a representantes de las principales instituciones del país, del sector cultural y de las artes escénicas, además de numerosos profesionales, artistas y personalidades vinculadas al teatro catalán. El evento, además, fue retransmitido por la Televisió de Catalunya, permitiendo que esta celebración pudiera vivirse también desde casa.
La gala estuvo dirigida artísticamente por Joan Maria Segura, con dirección musical y arreglos de Xavier Mestres, guión original de Sergi Belbel y adaptación de Edu Pericas. La propuesta se planteó como una auténtica obra de teatro musical, con planteamiento, nudo y desenlace, estructurada en diez escenas y combinando teatro, música en directo, coreografías, proyecciones, humor y material de archivo.
La idea de hacer dialogar la historia personal de la protagonista con la memoria colectiva del país me pareció especialmente acertada. La gala no se limita a recordar los últimos 25 años, sino que busca revivirlos a través de la música, el humor y las imágenes que forman parte de nuestra memoria cultural.
Marta Ribera protagonizó este viaje acompañada por Estel Aparicio, Mila Borràs, Jaume Casals, Bernat Cot, Xavi Duch e Isabel Rocatti, además de un coro y una banda de músicos en directo. En total, veinte intérpretes se encargan de cantar, bailar y representar una historia construida a partir de un repertorio muy diverso.
Y aquí hay que detenerse un momento, porque la variedad musical fue uno de los grandes atractivos de la noche. Teatro musical, rock catalán, jazz, música popular y composiciones creadas especialmente para la ocasión conviven en un mismo escenario. Los intérpretes no solo pusieron voz a las canciones, sino que consiguieron mantener una energía constante que hizo que el espectáculo avanzara con dinamismo.
Uno de los mayores aciertos de Aixeca el teló es precisamente su capacidad para convertir la memoria en espectáculo. El programa nos lleva por algunos de los momentos más reconocibles de estos 25 años, con un gran “Nessun dorma” en el Liceu, el número de “Under Pressure” junto a Ivan Labanda, una actuación en directo del Cirque du Soleil, el homenaje a Núria Feliu con “Marieta de l’ull viu”, el número coral de “Money” de Cabaret y el recorrido por diferentes momentos de movilización social a través de piezas de Los Miserables, Lax’n’Busto y Obeses.
También hubo espacio para apariciones especiales de artistas estrechamente vinculados a la historia reciente de las artes escénicas catalanas, como Joan Pera, Joan Lluís Bozzo y Jordi Díaz. Ver reunidos sobre un mismo escenario tantos nombres reconocibles del teatro catalán generaba una sensación de celebración colectiva difícil de ignorar.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue el reconocimiento a Daniel Martínez de Obregón, fundador y presidente del Grup Focus, que recibió la Mención Honorífica del Premi Catalunya de Teatre – ADETCA 2026 por su trayectoria profesional y por su contribución al desarrollo y la consolidación del sector teatral catalán. Este tipo de reconocimientos me parecen especialmente importantes dentro de una gala como esta, porque detrás de cada función, cada espectáculo y cada escenario también existen personas que han trabajado durante años para construir y fortalecer el tejido cultural.
La puesta en escena tuvo una dimensión importante porque el propio espacio ya hablaba por sí solo. El Liceu, como gran representación de la cultura en su máximo esplendor, se convirtió en el anfitrión perfecto para esta celebración. La música, el escenario y la presencia de tantos artistas consiguieron hacer todavía más especial una noche pensada para mirar atrás.
La propuesta técnica se apoyó en la música en directo, las proyecciones, las coreografías y el material de archivo para crear una narración visualmente dinámica. Todo esto permitió que cada escena tuviera una identidad propia y, al mismo tiempo, formara parte de una historia mayor.
El tramo final de la gala completó el viaje iniciado en 2001 con el regreso de la protagonista al tiempo presente y el cumplimiento del sueño que había perseguido durante 25 años. La noche terminó con un gran número de “Viva la Vida”, interpretado por el reparto, el coro y la banda.
Junto a ella, fueron apareciendo algunos de los artistas que han presentado Catalunya Aixeca el Teló a lo largo de su historia: Mercè Martínez, Vicenta N’Dongo, Coco Comín, Gina Gonfaus, Mònica Pérez, Rosa Galindo, Guillem Albà y Jordi Ríos, entre otros. Las salutaciones finales reunieron a toda la compañía sobre el escenario del Liceu, dejando una imagen final de celebración, unión y orgullo por estos 25 años.
Como dato final, y también como motivo de orgullo y motivación para seguir avanzando, la celebración del aniversario coincidió con la presentación del balance de la temporada teatral 2025-2026, que sitúa a los teatros de Barcelona en un nuevo máximo histórico. La temporada cerró con 3.176.328 espectadores y 103,1 millones de euros de recaudación, con una ocupación media del 67 %. Barcelona superó así los tres millones de espectadores por tercera temporada consecutiva, consolidando una tendencia de crecimiento.
En conjunto, Aixeca el teló fue una gala divertida, agradable y, sobre todo, inspiradora. Hubo muchos momentos cómicos, pero también una fuerte sensación de memoria y de orgullo colectivo. Ver algunos de los grandes momentos de la historia reciente de Catalunya representados en un formato teatral me hizo pensar en todo aquello que compartimos como sociedad y en la importancia de seguir recordándolo.
Más allá del espectáculo, me quedo con la sensación de haber asistido a una celebración de nuestra cultura. El Liceu, rodeado de artistas, músicos, intérpretes y espectadores, consiguió convertirse en un punto de encuentro entre pasado y presente. Veinticinco años después, el telón sigue subiendo. Y quizá eso sea lo más bonito: que seguimos aquí, mirando, escuchando, recordando y celebrando que el teatro continúa vivo.
Crítica realizada por Yadi Agurto




