
Ocho son los proyectos seleccionados para este XI Ciclo de Teatro Argentino: La décima cita, Vitis vinefera, Ilda Éter, Los caminos de Federico, Cajita fuerte, Perspectivas de un encuentro, El insomnio de Goethe, y Hambre. Segundo encuentro con el Ciclo de El Umbral de Primavera de Madrid: Ilda Éter.
Vitis viniféra surge a partir de un laboratorio de creación de monólogos en El Umbral de Primavera y llega al XI Ciclo Teatro Argentino con dramaturgia de Amelia Repetto y Óscar Belloso, dirección de Repetto e interpretación de Belloso; coreografía de Josefina Gorostiza, diseño de luces de Belén Abarza, escenografía de Cecilia Grierson, vestuario de Elvira Rawson y arte visual de Hamer Faramerzi.
Asistimos a una conferencia en Zaragoza sobre la pinot noir, en la que el host, autodenominado el enológo más famoso de Venezuela, conquista y deleita al público con su arte de talent show de tele local, movimientos de galán espasmódico y el mismo charm que un presentador de la teletienda.
La construcción del personaje de Óscar Belloso nos lleva desde concursante de Operación Triunfo, con canción de Cristian Castro, modos y baile de David Bustamante, y socarronería y conquista del macho de Bertín Osborne. Una interpretación disruptiva, extra motivada y desconcertante, que nos traslada al inquietante mundo de las ferias de muestras, los forums en macro hoteles de extrarradio y tarjetas black de departamentos de marketing. Estudiosos de materias tan nicho como la poda de la uva, la vulgaridad del Tempranillo, y la chabacanería del cava.
Vitis viniféra es un monólogo intenso, interesante, y doloroso, cercano al clima tenso y la ansiedad constante del personaje de Rose Byrne en la película «If I Had Legs I’ll Kick You». Según avanza la teorización sobre las cepas, se va desvelando la verdad de todo ese nerviosismo, del abismo al que se está asomando el protagonista, y todo lo que le espera cuando acabe la conferencia: volver a la oscuridad de una casa vacía, del asiento trasero de un coche patrulla, o de una pantalla en modo oscuro esperando un mensaje que no va a llegar. Un disco de Rocío Durcal que llena un salón sesentero, el abrazo muerto de un abrigo de pieles, un duelo inconcluso y el amargor de un licor degustado con tristeza.
La propuesta de Amelia Repetto, soportada por esa fortaleza impostada y ese dolor y lágrimas retenidas a duras penas por Óscar Belloso, tiene la entidad y el poder que un monólogo debe poseer para atrapar y no soltar al espectador, enganchado al discurso de la pinot noir o a ese oscuro encierro interior en un hogar que huele a penumbra y decepción y telas sintéticas y brillantes no hacen mas que tapar el dolor que subyace bajo las mismas, y a las que una única chispa pueden hacer que salten en llamas.
Vitis viniféra es una inmolación escénica, un abrumador solo con un actor en llamas cuya férrea fragilidad espero que le valga todas las loas que tal interpretación merece. Fantástico comienzo para este Ciclo Argentino con uno de los proyectos que auguro prolongar programación en los meses venideros.
Crítica realizada por Ismael Lomana




