
La Sala Versus Glòries de Barcelona presenta el último espectáculo de la Cia. Gèmenis. Tras el celebrado Artemis, el cual sigue una imparable gira, llega Un refugi al sol, una obra llena de pasión y celebración que nos enseñará más de lo que promete desde una visión actual y rompedora.
Kai y Aria son hermanos y artistas. Su proyecto musical está a punto de dar el salto, pero justo antes del festival que podría cambiarlo todo, Kai vive un hecho traumático que le empuja a desaparecer y refugiarse en Mas Soler, la casa familiar en el Pallars. Allí se encontrará con su madrina, Dolors, una mujer que habla con los espíritus y que será la encargada de hacerle reconectar con sus raíces y recordarle la importancia de no volver a repetir la historia. En medio de viajes en el tiempo y haciendo un homenaje a las memorias reales que escribió el tío abuelo del protagonista durante la Guerra Civil. La compañía hace una comedia musical reivindicativa cogiendo elementos de nuestra casa que interpelan a todas las generaciones: desde el cancionero popular actualizado a la sonoridad contemporánea, hasta un número que hace una oda a la descentralización de la cultura y celebrar la diversidad de los acentos de nuestra tierra.
Un refugi al sol es un espectáculo teatral joven y lleno de vida en el que sus protagonistas tratan los lazos familiares desde todas las perspectivas posibles. Con la excusa de presentarnos a dos hermanos artistas de estética punk underground cuyo sueño es ir al Benidorm Fest para poder pisar el escenario más multitudinario del mundo (Eurovisión), viviremos una experiencia que nos mostrará que la sociedad actual no ha evolucionado tanto como pensábamos. Que aunque unos aboguen por avanzar y abrazar, hay otros que ni siquiera se han planteado rozar la empatía.
Y es que, Un refugi al sol nos habla del reto social de construir una identidad propia en un mundo que parece abocado al caos. ¿Cómo saber quiénes somos cuando la realidad se vuelve cada vez más apocalíptica? ¿Cómo podemos ser tiernos si la rabia fascista se propaga por nuestra sociedad? Para ello, la obra alzará un diálogo entre dos generaciones y dos mundos aparentemente opuestos: la de los nietos que actualmente viven la guerra de Trump, X y el capitalismo extremo, y la de los padrinos que recuerdan cómo los padres lucharon contra el fascismo. Un intento de reconciliar a aquellos que no pueden olvidar el pasado con aquellos que no pueden imaginar un futuro.
Esta producción de Apunta Teatre y la Cia. Gèminis, cuenta con texto diverso, potente y lleno de mensaje que sale de la pluma experta de Jumon Erra, quien también dirige la función bajo un ritmo tan variado y efusivo como la personalidad de nuestro protagonista. Apoyado por una excelente dramaturgia de Pol Sanuy, y la composición de las canciones de Mireia Morera, Un refugi al sol consigue que nos rindamos a sus pies pasados cinco minutos de su inicio y entremos de lleno en tan hipnótica propuesta. Una historia aparentemente divertida que esconde más de lo que muestra, nos llevará a recorrer todos los sentimientos del espectro humano. Sentiremos alegría, euforia y un arraigo profundo a su mensaje pero, a su vez, desesperación, dudas y un sufrimiento continuo más allá de lo físico.
El punto de partida de esta producción es el diario del tío-abuelo del Pol Sanuy, donde encontramos a un joven soldado tan perdido y desesperanzado como la generación actual. De una forma muy inteligente, la compañía rechazó plantear un nuevo espectáculo sobre la guerra civil, para llevarlo a una escena más actual en la que reflexionar sobre fronteras emocionales y físicas compartidas entre épocas.
En la parte actoral, disfrutamos de un efervescente y desbocado Pol Sanuy como Kai, quien nos presenta a un protagonista lleno de vida y seguridad en lo que es y quiere ser, hasta que un hecho traumático lo frena en seco y se refugia en la casa familiar. Una casa que le daba seguridad en su infancia y que, ahora, puede que no sea así. Sanuy empodera a un personaje reivindicativo y empático que nos atrapa rápidamente y nos arrastra bajo sus neuras y sabidurías. EL PERSONAJE es la historia, y la historia se traduce directamente en el personaje de una forma orgánica y poderosa que obnubilará al público. Una interpretación majestuosa que calará bien en el público que quiera dejarse llevar por esta aventura intrafamiliar.
Junto a él, Mireia Morera, nos presenta a Ària, la hermana del protagonista. Una joven que lleva años soñando vivir de la música y que ahora ve que su gran oportunidad puede escapársele de las manos por culpa de su hermano y sus neuras. Un personaje que, aunque parece ser cercano y comprensivo, parece que se preocupa más por ella misma que por sus allegados, demostrando poca empatía y comprensión sobre lo ocurrido. Ella quiere avanzar sea como sea y nadie la va a detener.
Morera, a parte de ser uno de los pilares fundamentales de la compañía, puesto que las canciones son de su puño y letra (y música), nos presenta un personaje que evolucionará poco a poco (por historia, más lento de lo que el público quisiera). Su personaje aparece en contadas ocasiones, pero cuando aparece se hace notar y sacude todo lo que la acompaña; haciendo caer los pilares que se estaban construyendo. Mireia Morera nos ofrece así un contrapunto interesante al protagonista, que entenderemos, pero que nos costará aceptar.
Por último, Àssun Planas nos presenta al personaje más singular de la función; la madrina Dolors. Un personaje que actúa como apoyo emocional y situacional para ambos jovenes, pero que cuya historia personal -aunque desearíamos que se hubiera desarrollado un poco más- nos queda en vilo de forma consciente por guión. Aun así, este personaje catalizador del cual no voy a explicar demasiado para no desvelar las gratas y divertidas sorpresas de la función, es un agente necesario que podrá patas arriba la deseada tranquilidad de Kai.
Àssun nos presenta así un personaje juguetón y divertido que hará reír al público con sus ocurrencias y sus conversaciones aleatorias con todas las «presencias» en escena.
En la parte técnica, destacar la labor de diseño de iluminación realizada por Ramon Ramiro, quien rápidamente nos lleva desde una casa familiar perdida en el monte a una re-imaginada performance musical. El espectacular sonido de Marçal Cruz quien convierte la Versus Glòries en una sala de conciertos punk. La escenografía creada por Paula Font, quien nos mete de lleno en ese oasis de (in)tranquilidad. Y el vestuario de Sara Huguet y Valentina Martín, quienes nos dejan clara la psique de cada uno de los personajes con solo verles entrar en escena. Mención especial al movimiento en escena creado por Pol Rosselló, quien utiliza la totalidad de la sala para proyectar una historia que quiere llegar e interpelar profundamente al público asistente.
En definitiva, Un refugi al sol es una obra que es un ejemplo sobre el trabajo que aun queda por delante frente a la aceptación y, sobretodo, frente a la libertad. En una sociedad en la que se acaban de cumplir 50 años de la muerte de su dictador más conocido, y con el que algunos jóvenes sin información aparente encumbran y se sienten fascinados identificados, Un refugi al sol se convierte en un canto necesario a la resistencia y la celebración de la diferencia con hits musicales que serán imposibles de olvidar. Porque Cataluña será queer o no será.
Crítica realizada por Norman Marsà




