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14.06.2023 Teatro  
Un interesante dilema que contestar

El Teatre del Raval de Barcelona presenta, en su última semana de funciones, La Mort i la Donzella. Una historia ambientada en la época contemporánea que se desarrolla en un contexto postdictatorial que, aunque no mencionado explícitamente, hace referencia a la dictadura chilena de los años 70 y 80.

La vida de Paulina Salas (Laura Sancho) y Gerardo Escobar (Xavi Carreras) se ve perturbada cuando el coche de Gerardo sufre una avería y un desconocido (Carlos Vicente) le ofrece ayuda, llevándolo hasta su casa. A su llegada, Paulina reconoce la voz del hombre como la de uno de sus presuntos torturadores durante la dictadura que vivieron años atrás. Ahora, ella se encuentra frente a su supuesto torturador y su mente empieza a reaccionar y maquinar una venganza.

La obra traducida fantásticamente por Joan Barbero está basada en la obra homónima del dramaturgo argentino-chileno Ariel Dorfman. Aun así, muchos la recordarán por su adaptación cinematográfica, Death and the Maiden (1994), dirigida por Roman Polanski y protagonizada por Sigourney Weaver, Ben Kingsley y Stuart Wilson.

De nuevo, Empar López dirige con gran acierto una nueva historia del género que tantas alegrías da al Teatre del Raval. Ya casi especializado en el thriller y el género policiaco, el Teatre del Raval nos vuelve a regalar una historia que nos atrapa de nuevo. Un intenso juego psicológico donde los protagonistas tienen que luchar contra los fantasmas de su pasado para descubrir la verdad.

Un juego al que nosotros también jugamos desde nuestras butacas, poniéndonos en la piel de la compleja Paulina quien lucha por su propia justicia. Una historia que nos deja pensando qué haríamos nosotros en su posición si, tras ser torturados durante años y, con la «suerte» de haber podido sobrevivir… un día escucháramos la voz de quién nos retuvo y nos maltrató. Ella busca desesperadamente la verdad de lo ocurrido y su debate interno sobre la capacidad de perdonar a quienes la torturaron.

El elenco que presenta está historia a tres es sencillamente sublime. La pareja protagonista (Laura Sancho y Xavi Carreras) nos incluye rápidamente en la historia con una emoción que desborda a las palabras y unas inflexiones que hacen que no perdamos el hilo de la situación con intención de saber, poco a poco, más de la historia. Una vez aparece el tercero en discordia (Carlos Vicente), Sancho nos regala un vuelco de personaje que esperábamos con ansia. Este cuidado dúo interpretativo se expande para incluir a un tercero que con su actuación hace que la historia despegue. Vicente sabe cómo hacer que Sancho saque lo que queremos ver y Carreras, como el personaje reflexivo de la historia, trata de dirigir esta rabia desbocada hacia otro puerto. Una ovación merecidísimas desde la butaca a tres intérpretes que dan lo mejor de sí en un juego que trata temas universales como la justicia, la verdad, la moralidad y la redención.

En la parte técnica, comentar la sencilla escenografía de Zeroquatre, la cual queda algo coja en el lateral derecho del escenario, en el que entendemos que hay un ventanal que da a un terreno pero que queda desperdiciado al no utilizarse. Una sala de estar más amplia hubiese dado lugar a un movimiento escénico más orgánico y agradable. En la iluminación de Xavi Costas hecho de menos un poco más de cambio referente al paso del día. No nos queda claro si todo ocurre en 24 horas o esta situación se prolonga durante días.

En definitiva, aun con pequeñas cosas técnicas que ajustar, el Teatre del Raval de Barcelona vuelve a presentarnos un thriller psicológico que cumple nuestras expectativas sobre el género y que nos lleva a un interesante dilema que contestar.

Crítica realizada por Norman Marsà

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