
Los Teatros del Canal de Madrid finalizan el ciclo Teatralia Circus con la representación del espectáculo de gran formato Ambulant; creación de la compañía de circo castellonense La Fam Produccions dirigida por el artista Adrian Schvarzstein. Un verdadero homenaje a los últimos circos clásicos de principios del siglo XX.
Ambulant nos cuenta la historia de un pequeño y peculiar circo ambulante que llega a una ciudad desconocida donde decide establecerse.
En los primeros minutos de la representación, los artistas llegan con pasos silencios cargados de maletas para descubrir su nuevo hogar. Un lugar que les promete momentos de alegría, de pelea, de duda, como suele pasar en las grandes familias. Es una escena llena de misterio y de curiosidad en la que empiezan a montar el circo de cara al público, devolviéndonos en un instante a aquella época lejana y desconocida. De hecho, poder asistir al montaje del circo en vivo es algo curioso e innovador que hace que participemos activamente en el desarrollo de la obra y que nos sintamos más involucrados en ella. Es como si viviésemos un poco de la vida de un artista circense, desde el interior, lo que crea una cierta conexión con los artistas desde el principio y algo de magia.
Con una magnifica puesta en escena de César Marín acompañada por la música en vivo de los músicos Rubén Traver y Mario Herrero, la obra nos sumerge en una antigua película en blanco y negro en la que nos embarcamos en un viaje a través del tiempo para descubrir el mundo fascinante del circo. Cada elemento participa en entretener esta misteriosa llegada, desde el vestuario impecable (Pascual Peris) y el decorado pintoresco hasta el uso de las luces cálidas (Juanjo Llorens) y del humo de la noche.
La joven compañía retoma todos los códigos del circo clásico con acrobacias como los malabares, el diábolo, la rueda cyr, el mano a mano o también la bascula coreana. A lo largo de la obra, los diez artistas Victor Segarra, Dídac Cano, Gustavo Arruda “Guga”, Amanda Wilson, David Tornadijo, Paco Caravaca, Laura Barba y Miguel Molinero van y vienen en el escenario en un ritmo frenético. Todos los personajes claves del circo clásico están representados: los acróbatas que saltan en el aire, la bailarina hechizante con su rueda, el hábil que maneja malabares y diábolos como nadie, el torpe a quien no le falta valentía, y por supuesto el imprescindible y cariñoso Clown.
El Clown es la figura clave de todo circo, en Ambulant, el intérprete que le da vida transcribe a la perfección la imagen del Clown de antaño. Es un personaje ambivalente que despierta en el publico muchas emociones opuestas. Nos conmueva cuando camina con su peluche en la mano, nos hace reír cuando se burla de sus compañeros y nos sorprende por su coraje en un acto final inesperado.
Algo inédito. Los artistas alternan escenas de acrobacias espectaculares y momentos más íntimos, de convivencia entre ellos, donde entendemos cuando discuten, cuando se ríen o cuando juegan. Y lo hacen con muchas naturalidad y justeza. Son escenas muy poéticas y emocionantes que nos recuerda lo duro que es la vida del circense, de viajar sin destino final, de nunca encariñarte con un lugar y de solo vivir el momento presente. Luego volver a empaquetar todo una y otra vez, y empezar de nuevo en otro lugar, es a la vez algo bonito y aterrador. Más allá de la representación técnica espectacular, da a reflexionar sobre lo que representa ser artista circense, en un acto de equilibrismo entre todo lo que se manifiesta y todo lo que se esconde. Más que un arte de diversión, es una verdadera forma de vida, un camino singular que estos artistas deciden tomar.
En definitiva, Ambulant es la promesa de pasar un buen momento en familia, es una obra que satisfará a los más pequeños y no tan pequeños. Entre risas y lágrimas, camaraderías y riñas, desde acrobacias espectaculares salpicadas de mucho humor hasta escenas mágicas muy emocionantes, la compañía supo encontrar el equilibrio justo entre el entretenimiento y la emoción.
Crítica realizada por Angélique Travessa




