
Hay óperas que se sostienen en la belleza de su música y otras que exigen una verdad emocional casi incómoda. Werther, de Jules Massenet, llega al Gran Teatre del Liceu de Barcelona con una reposición centrada en la intimidad y fragilidad de sus personajes. Y lo hace con un atractivo difícil de ignorar: ver a un tenor en pleno ascenso enfrentarse a uno de los roles más exigentes del repertorio.

La ópera Pelléas et Mélisande de Claude Debussy, basada en la obra de Maurice Maeterlinck, llega a las tablas del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La onírica producción del artista residente, Àlex Ollé, es una invitación a entrar en un mundo de claves que destilan una fuerte carga poética.

Uno de los títulos de madurez de Giuseppe Verdi, Rigoletto, ha regresado al Gran Teatre del Liceu de Barcelona con la célebre producción firmada por la directora de escena holandesa Monique Wagemakers. La directora presenta una ópera desnuda, con una escenografía minimalista y moderna que permite profundizar en una reflexión desgarradora y actual sobre los abusos de poder.

El Gran Teatre del Liceu acoge el Roméo et Juliette de Charles Gounod más de tres décadas después de su última representación en la casa. La propuesta de Stephen Lawless se muestra cómplice del compositor francés y ofrece un brillante debut en el papel de la soprano Aida Garifullina.




