
¿Puede un cóctel cambiar la forma en la que percibimos un plato? ¿Puede una copa revelar matices que hasta entonces habían permanecido ocultos entre especias, salsas y aromas? Son preguntas que quizás uno no se plantea al sentarse en la mesa de un restaurante indio. Al menos, hasta que llega al Mayura Lounge de Barcelona.

En Barcelona, donde las modas gastronómicas aparecen y desaparecen con rapidez, hay restaurantes que construyen algo más sólido que una tendencia: una identidad. Mayura es uno de ellos. Cumplir 20 años en la ciudad no solo habla de resistencia, sino de coherencia, de una forma de entender la cocina que ha sabido mantenerse fiel a sí misma mientras el entorno cambiaba.




