
500 páginas de novela concentradas en dos horas de espectáculo es algo inaudito que la dramaturga Anna Maria Ricart ha conseguido sin perder un ápice de fuerza, ritmo y tensión. Jane Eyre: Una autobiografía vuelve al Teatre Lliure de Barcelona para volver a colgar el cartel de no quedan entradas. Un éxito indudable que debía volver a casa.

El Teatre Romea recibe una visita de excepción que coincide con las últimas representaciones de Troyanas. Un montaje que causa gran impacto y con un fuerte compromiso por parte de todos los implicados. Una versión contemporánea del texto especialmente acertada y un inspirado elenco capitaneado por una Aitana Sanchez-Gijón culminante redondean la función.

Cuando uno toma prestado un texto de Shakespeare sabe que adquiere una gran responsabilidad aunque a la vez (normalmente) se asegura la garantía de un éxito. Escoger una dramaturgia ya existente, famosa a lo largo de los siglos, también conlleva el cometido adicional de intentar realizar una nueva creación para sorprender al público dentro de lo posible.

Lluís Homar se pone en la piel del rey más controvertido entre todos los grandes personajes creados por el monstruo de Stratford, para protagonizar este magnético viaje al fondo del alma humana y el dolor que pueden causar las dificultades de aceptar la propia identidad. Un periplo impresionante con una teatralidad explosiva.

En 1847, Charlotte Brontë publicó bajo seudónimo JANE EYRE, novela con la revolucionaria idea de que las mujeres son personas con las mismas emociones, necesidades y pensamientos que los hombres.




