
El Maldà de Barcelona presenta El meu germà, una divertida y emotiva propuesta teatral y musical dirigida por Marc Artigau i Queralt. La obra explora con humor y sensibilidad la compleja relación entre hermanos —hecha de complicidad, discusiones y afecto—, y también lo que significa crecer sin ellos.

La nueva Le nozze di Figaro de Mozart, estrenada anoche en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, llega de la mano de Marta Pazos con una propuesta tan irreverente como fascinante. Color, exceso y sátira se ponen al servicio de una lectura contemporánea sobre el poder, el deseo y las relaciones humanas que difícilmente deja indiferente.

Chroniques puede verse estos días en el Teatre Nacional de Catalunya de Barcelona. La compañía belga Peeping Tom regresa a la ciudad con uno de esos espectáculos que desafían cualquier clasificación posible y convierten el escenario en un espacio donde la realidad, los sueños y la memoria parecen convivir sin reglas.

El Teatro Real de Madrid se queda pequeño ante la inmensidad de la tragedia romántica mas conocida de la historia. La ópera Romèo et Juliette de Charles Gounod, con la dirección de Thomas Jolly, deja al espectador apabullado y boquiabierto. Un montaje que despierta elogios e iras a partes iguales.

Josep María Mestres estrena en los Teatros del Canal de Madrid su visión de La dama boba de uno de nuestros clásicos del Siglo de Oro, Lope de Vega. Un trabajo que suena clásico y divertido, pero también actual y sagaz gracias al buen hacer de sus intérpretes.

El Teatro del Barrio de Madrid acoge Mi madre muerta, una creación de las artistas Greta&Anna que aborda el tabú del duelo materno. A través de la danza, el sarcasmo y el humor negro, la pieza transforma la inevitable pérdida de una madre en un rito personal de despedida donde el movimiento dialoga con una escultura familiar que simboliza todo el árbol genealógico.

El Teatro de la Abadía de Madrid presenta El jardín quemado, nuevo texto y dirección de Juan Mayorga con una puesta en escena encabezada por Loreto Mauleón y Adriana Ozores.

Los Teatros del Canal en Madrid nos ofrecen una de las propuestas más interesantes del momento, Sacresize, una ideación de Alberto Velasco en la que la danza se contagia felizmente de la frescura de la performance y la intencionalidad de la reivindicación política y social en pro de la diversidad corporal y estética.

En La ventana indiscreta, James Stewart observaba la vida de sus vecinos desde su apartamento. Esa pulsión por asomarse a la intimidad ajena es también el punto de partida de Taxidermia de una alondra, creación de Iván López-Ortega codirigida junto a Sergio Iglesias, que puede verse en el Teatro del Barrio de Madrid.

Cierra temporada el Teatre Lliure de Barcelona con una propuesta de Andrea Jiménez: Contra Antígona, una aproximación al texto de Sófocles sobre el poder, la justicia y las leyes morales. Victoria Spunzberg colabora en una dramaturgia en la que, cada noche, los personajes dialogan con catorce espectadores voluntarios del público.




