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27.04.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
SPHÄRE – Crítica 2026

Acercarse a una propuesta como SPHÄRE, en la Sala exlímite de Madrid, implica entrar en un espacio que busca romper con las convenciones teatrales tradicionales y apostar por una experiencia inmersiva. Sin embargo, no siempre la intención de generar impacto se traduce en una experiencia escénica que logre sostenerse.

Dirigida por Pablo Cortés-Ferrández y basada en La ronda de Arthur Schnitzler, la obra propone un recorrido por distintas relaciones marcadas por el deseo, el poder y la desigualdad, situadas en un contexto contemporáneo de estética nocturna. A través de una sucesión de escenas, el montaje pretende trazar un mapa emocional de una sociedad atravesada por la hiperconexión y el aislamiento.

La propuesta apuesta por la cercanía con el espectador y por una implicación directa dentro del espacio escénico, diluyendo los límites entre público y ficción. Sin embargo, este planteamiento inmersivo no termina de generar una verdadera sensación de participación, quedándose más en la intención que en una experiencia realmente transformadora para el espectador.

En lo interpretativo, el elenco formado por Samuel Naranjo, Lucía Michiels, Roger Figueras y Alba Sanz, asume un trabajo físico exigente y una exposición constante en escena. No obstante, la construcción de los personajes resulta difusa, lo que dificulta establecer un vínculo emocional claro con las historias que se presentan.

A nivel formal, la obra recurre a una estética marcada por la iluminación, el sonido y las proyecciones, diseñadas por Raquel Puche y Yara Pérez, elementos que contribuyen a generar una atmósfera concreta, aunque en algunos momentos parecen imponerse sobre el desarrollo dramático. La acumulación de estímulos no siempre se traduce en profundidad, sino que, por el contrario, puede generar cierta desconexión.

El discurso de la obra, centrado en las dinámicas de poder, el consumo de vínculos y la soledad contemporánea, resulta reconocible y pertinente, pero su desarrollo escénico no termina de explorar estas ideas con la suficiente claridad o cohesión.

En conjunto, SPHÄRE plantea una propuesta ambiciosa en su intención de generar una experiencia inmersiva y reflexiva sobre las relaciones contemporáneas. Sin embargo, el resultado se queda en un terreno más conceptual que emocional, sin lograr implicar del todo al espectador en el recorrido que propone.

Crítica realizada por Mar Gimeno

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