
Sónar se inaugura bajo la luz del sol en una primera jornada intensa en la que disfrutamos de una programación de lujo. La transformación de Sónar dejó a todos adaptándose al espacio mientras descubrían los escenarios, las instalaciones y los stands de los colaboradores.
En Sónar ahora abre y cierra el sol. Día y noche unidos en el Fira de L’Hospitalet, un amplio espacio en el que se han reacomodado los escenarios.
Nos encanta bailar al sol y el escenario del Village nos ha regalado una réplica exacta del que ya conocíamos volviendo a la mágica sensación de bailar sobre el césped con una bebida fresquita en la mano. La estructura del Fira ayuda a que no nos abrasemos, pues hay sombra suficiente para todos. El VIP en esta edición lo encontramos sobre las barras laterales del Village con una visión privilegiada del espacio.
Arp frique & The Perpetual Singers nos deleitó con su funk y su soul aportando algo distinto. El concierto empezó con el batería, los teclistas y la bajista sobre la tarima. Poco a poco, y bailando al ritmo, fueron entrando uno a uno los coristas creando una atmósfera mágica. El público fue recibiendo a todos los componentes del grupo a aplausos. Todos ellos vestían de blanco destacando sobre el fondo rojo del escenario del Village. Todos bailando al compás, los mismos pasos, sin perder un toque de batería hasta que aparece el líder de la banda, ese personaje que está en medio y se encarga de hablarnos y acompañarnos en este viaje musical mientras combina sus notas de guitarra con el sinte. Las lentejuelas de su levita brillaban sin parar pero sin eclipsar la maravillosa actuación de todos sus componentes. Las vocales espectaculares, un gospel estupendo sobre los ritmos funk y soul y su bajo atronador, notas de aire fresco que se apoderaban de cada espectador.
El hype de la tarde estaba muy dividido en toda la programación. Si bien el Sónar se veía más vacío que de costumbre debemos recordar que la apertura es a las 17h y el +D ya no comparte con el festival, si sumamos la inmensidad de Fira ahí tenemos la respuesta. Pero no tenemos más que ir de escenario a escenario para ver el resultado real.
Y así lo hicimos. Nos dirigimos al SonarPark pero no sin antes pasar por el stand de OCB a por abanicos, luces de colores y demás accesorios. Allí, en el Park, pasamos al reggaeton, al trap, al lado más original de esa música que se fundió con música electrónica. Era la hora de la aclamada Metrika. Reinaron las manos alzadas, los movimientos de culo, el perreo… pero todo esto sin despegar la mirada del escenario. Metrika preparó una puesta en escena brutal. Si bien estos estilos son difíciles de entender a la hora de ver las actuaciones, recordemos que en esta escena los coros pregrabados están muy altos y reina el autotune. Metrika iba con dos micrófonos los cuales tenían distintos efectos: un micro de solapa y otro de mano, por lo que usaba ambos a la vez cuando lo consideraba necesario generando distintos efectos meramente estéticos en su voz.
Metrika daba la imagen de chica dura que hace lo que quiere. Baila cuando quiere y siempre rodeada de su equipo. Su cuerpo de baile era impresionante, las coreografías eran de escándalo y se pasaron el juego del perreo. Movimientos rápidos, estiramientos imposibles, disciplinas variantes del breakdance y peleas de chicas de barrio coreadas y capitaneadas por Metrika y su actitud de perra mala. Sonaron temas como PERRA, en el que se tiraron por el suelo modo lucha, Humedad Valenciana, una mezcla del reggaeton y el hardcore en el que bailaron Hakken, tipo de baile característico de esa canción, o Ya t has corrido? en el que sacaron a rastras a una de las bailarinas del escenario. Todo un espectáculo.
Si lo que querías era darle al cuerpo más perreo solo tenías que pedirte algo fresquito porque la pista estaba que ardía. La fiesta continuó con el dj set de Clementaum b2b LAZA con una miscelánea de sonidos y ritmos. El lenguaje, que estaba claro en el SonarPark, era el de bailar sin parar. Twerk, caderas deslizándose de un lado a otro, gente animando mientras rodean a las atrevidas más icónicas de la pista de baile. Música urbana en clave electrónica con ritmos brasileños dispuestos a mover cada alma del Park.
El público estaba muy dividido y es que la electrónica sigue siendo la reina y teníamos rodeados a Colin Benders, Nadia Struiwigh, Reeko y .VRIL. Y es que así estaba el SonarCar, la distribución perfecta: un escenario circular en el centro del Car que rodeamos para vibrar por todo lo alto capitaneado por el gran Speedy J con STOOR, así se llama esta instalación que, además, consta de pantallas sobre el escenario que nos regalan los visuales rojos más underground en clave de techno lento, hipnótico, duro iluminando la cacharrería que había sobre la tarima. No era un dj set común, era un live de estos cuatro artistas en los que reinaban los sintetizadores analógicos, los secuenciadores y teclados para dar a su público una experiencia irrepetible.
SónarHall se llenó con The Hacker y Cabaret Voltaire. La nueva configuración de la sala hace que esta tenga doble escenario acortando los tiempos de espera entre artista. Situados uno frente a otro cuando un artista terminaba el otro estaba ya listo para comenzar. The Hacker fue muy intenso y el ambiente así estaba preparado, listo para todo, tonos rojos, con esa atmósfera underground. El SonarHall abarrotado con un techno intenso que tenía a todo el mundo hipnotizado. El escenario de The Hacker estaba rodeado de público y podías identificar algunas personalidades, como Miss Kittin.
Cabaret Voltaire fue increíble. Los pioneros de la música electrónica e industrial cumplían 50 años de su primera actuación y por ello, los dos componentes que siguen con vida, se juntan para celebrar su increíble legado. Y no nos extraña que estuviera a reventar, ¿quién iba a querer perderse este momentazo? Cabaret Voltaire ha reconstruido desde cero sus temas para interpretarlos en esta serie de conciertos tan especial. Con la guitarra, la batería electrónica en directo y los sintes se marcaron un directo que echa para atrás. El público estaba anonadado viendo el espectáculo, sin duda la media de edad del SonarHall era de 40 para arriba. Música de culto EBM, algunas vocales.
Ha sido una gran abertura del festival y estamos con muchas ganas de continuar explorando lo que nos espera viernes y sábado. Todavía quedan entradas en su página web.
Crónica realizada por Nina Delgado




