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11.05.2015 Teatro  
¿Son los hombres gilipollas? Nos defiende EL CAVERNÍCOLA

Nancho Novo ha llegado a Barcelona. Lleva desde 2005 tratando de convencernos del origen de las diferencias entre la mitad masculina y femenina de la sociedad, y la incomprensión que estas generan. Y para ello ha elegido seguir la sabiduría de un arquetipo real y muy, muy antiguo: estamos hablando del monólogo EL CAVERNÍCOLA.

“Defending the caveman” empezó como un estudio antropológico, sociológico, y prehistórico del estadounidense Rob Becker. Durante tres años, entre 1988 y 1991, este cómico estuvo buceando en la psicología y la mitología de nuestro pasado para construir un espectáculo a medio camino entre la stand-up comedy y el discurso motivador. El monólogo resultante ha batido récords de duración en todo el mundo y el alcalde de Nueva York incluso le dedicó un día.

¿Es EL CAVERNÍCOLA un espectáculo más sobre la guerra de sexos? ¿Trata de ridiculizar nuestras diferencias más tópicas? No es ese su objetivo. La obra parte de la defensa del punto de vista masculino, pero lo que pretende Becker, y en manos de Novo el texto se despliega con gran eficacia, es revelar el origen de las diferencias entre ambos sexos, poniéndose en la piel tanto de hombres como de mujeres.

Todos podemos vernos reflejados en las manías y tics que se representan, probablemente no en todos, pero si en una gran cantidad de ellos. Nuestros puntos fuertes y nuestros defectos se revelan ante nosotros, y cada miembro de la platea se convierte a ratos en participante, reconociendo a su pareja o a sí mismo, a sus amistades y a su familia en lo que el actor va desarrollando. Lo que ocurre en el escenario del Poliorama es, desde luego, muy divertido, pero también, a ratos, tremendamente poético e incluso catártico.

Más allá de las risas (y EL CAVERNÍCOLA es una obra muy divertida), el monólogo acaba convergiendo hacia una conclusión reveladora: razonando las diferencias entre sexos, las utiliza, precisamente, para acercarnos. Nancho Novo es el actor perfecto para este texto: dota al espectáculo del equilibrio perfecto entre ironía y ternura, y facilita que todo el que vaya a verlo acabe disfrutando mucho. Recomendamos no ir en solitario.

Crítica realizada por Marcos Muñoz.

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