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11.06.2026 Críticas / Crónicas, Música  
Rosana. Blaumarí Music Por Vell – Crónica 2026

Hay conciertos que sirven para presentar una gira. Otros inauguran un festival. Y después están aquellos que consiguen ambas cosas mientras convierten la noche en un reencuentro colectivo. Eso fue exactamente lo que ocurrió en la jornada inaugural de Blaumarí Music Port Vell de Barcelona, donde Rosana transformó el estreno del festival en una celebración de canciones, memoria y futuro.

La apuesta no podía ser más acertada para estrenar este nuevo ciclo musical que debuta en el Port Vell de Barcelona con la intención de ofrecer una experiencia diferente dentro de la agenda estival barcelonesa. Con el Mediterráneo como telón de fondo, las embarcaciones iluminadas dibujando el horizonte y un aforo pensado para favorecer la cercanía entre artistas y público, Blaumarí Music encontró en la cantante canaria la embajadora perfecta para presentar su propuesta.

Rosana llegaba además en un momento especialmente significativo de su carrera. Mientras ultima el lanzamiento de un nuevo proyecto discográfico que verá la luz este mismo año, la artista celebra el trigésimo aniversario de Lunas Rotas, aquel álbum debut que la convirtió en una de las voces imprescindibles del pop español internacional. El concierto se movió constantemente entre esos dos universos: la celebración de una trayectoria consolidada y la ilusión de una nueva etapa que está a punto de comenzar.

Desde mucho antes de que sonara la primera canción ya se percibía una atmósfera especial. El público no acudía únicamente a descubrir el nuevo festival. También llegaba con ganas de reencontrarse con una artista cuyas canciones han acompañado la vida de varias generaciones. Y Rosana entendió perfectamente ese sentimiento desde el primer minuto.

El concierto arrancó con una primera parte marcada por la cercanía y la reflexión. Sin miedo, Bebes de mí, La vida es bonita, Puede ser, No olvidarme de olvidar, Soñar es de valientes, Soñaré y Hoy fueron construyendo un viaje emocional que permitió a la cantante reconectar poco a poco con su audiencia. Entre canción y canción, Rosana se mostró comunicativa, cercana y especialmente agradecida, como quien vuelve a casa después de una larga ausencia.

Fue precisamente tras interpretar Hoy cuando llegó una de las confesiones más sinceras de la noche. Visiblemente emocionada, se dirigió al público para compartir lo que estaba sintiendo: «Muchísimas, muchísimas gracias. Ustedes no saben lo que esto está suponiendo para mí. Son muchos años fuera de los escenarios, 7 años por decisión propia. Ustedes no saben lo que les viene encima. Y a mí me encanta que no sepan nada. Pero lo tendrán de aquí a nada. Y cuando digo nada, es en septiembre cuando empezamos a hablar del mundo».

La ovación que siguió a sus palabras dejó claro que el reencuentro estaba siendo tan importante para ella como para quienes llenaban el recinto.

La actuación continuó con Llegaremos a tiempo, El cielo que me das y Con una hora menos, antes de que llegara uno de los momentos más emotivos de toda la velada. Sus músicos comenzaron a interpretar una versión instrumental de Agradecimientos mezclada con el tradicional Cumpleaños feliz. Rosana tardó apenas unos segundos en comprender lo que estaba ocurriendo: el equipo había preparado una sorpresa para celebrar los treinta años de Lunas Rotas. La artista, completamente desprevenida, abrazó emocionada a sus músicos mientras aparecía un pastel sobre el escenario. Lejos de asumir el homenaje en solitario, pidió que todo el equipo saliera a compartir la celebración. Una imagen sencilla pero profundamente significativa que resumía el espíritu del concierto.

Tras el homenaje, la cantante volvió a dirigirse al público para agradecer el apoyo recibido durante todos estos años: «Gracias por apostar por esta locura que empieza ahora y no va a terminar nunca».

La recta final del concierto elevó todavía más la temperatura emocional de la noche. En la memoria de la piel dio paso a un bloque de auténticos himnos formado por Si tú no estás aquí, Contigo, El talismán y A fuego lento. Fue probablemente el momento de mayor comunión entre artista y público. Miles de voces acompañaron cada estrofa mientras Rosana sonreía observando cómo aquellas canciones seguían tan vivas como hace tres décadas.

Durante A fuego lento, la cantante decidió abandonar el escenario para recorrer, como ya es costumbre en sus conciertos, el recinto entre los asistentes. Saludó, abrazó y cantó rodeada de un público que respondió con el mismo cariño. Ya de regreso al escenario, cedió la voz a los asistentes para que completaran el estribillo y terminó provocando una conga colectiva que transformó el concierto en una auténtica fiesta.

Si algo demostró esta actuación fue que Rosana no vive instalada en la nostalgia. Sus grandes éxitos continúan funcionando con una fuerza extraordinaria, pero la artista proyecta constantemente la sensación de estar mirando hacia adelante. El aniversario de Lunas Rotas sirvió para reivindicar un legado, pero también para anunciar que aún queda mucho camino por recorrer.

El tramo final quedó reservado para Pa’ ti no estoy, Con viento a favor y Mañana, tres canciones que el público recibió como el cierre perfecto para una noche cargada de emociones. Antes de despedirse, Rosana quiso volver a agradecer la fidelidad de quienes han permanecido a su lado durante estos años: «Señoras y señores, un millón de gracias por formar parte de mi vida. Gracias por seguir aquí siete años después de mi ausencia. De aquí a que volvamos a vernos, no dejen que nada ni nadie les borre la sonrisa».

La música de Mañana se prolongó unos minutos más, como si nadie quisiera abandonar todavía aquel escenario flotante sobre el Mediterráneo. Y cuando finalmente llegó el momento de cerrar la noche, Rosana encontró las palabras perfectas para resumir todo lo vivido: «Aquí ustedes, y aquí nosotros. Pero eternamente juntos. Hasta siempre».

El concierto terminó, pero la sensación permaneció durante varios minutos entre los asistentes. Rosana había regresado a los escenarios recordando por qué sus canciones siguen ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva. Y Blaumarí Music Port Vell encontró en esta primera noche la mejor carta de presentación posible. Porque si el objetivo era inaugurar el festival con una actuación capaz de emocionar, conectar generaciones y dotar de personalidad propia a este nuevo espacio musical frente al mar, la misión quedó cumplida desde el primer acorde.

Con esta primera velada, Blaumarí Music Port Vell no hace más que empezar. El festival continuará llenando de música este singular escenario flotante situado en el corazón del Port Vell de Barcelona hasta el próximo 28 de junio, con una programación que reunirá a artistas nacionales e internacionales en un entorno privilegiado donde el mar forma parte del propio espectáculo. Una propuesta que aspira a convertir las noches de principios de verano en una experiencia tan musical como sensorial.

Crónica realizada por Norman Marsà

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