novedades
 SEARCH   
 
 

24.07.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
Opus Cero. Grec Festival – Crítica 2026

El Antic Teatre de Barcelona presenta, como parte de la programación del Grec Festival Barcelona, Opus Cero, una propuesta dirigida por Ben Attia que rompe con la narrativa convencional para sumergir al espectador en una serie de entrevistas donde nada es exactamente lo que parece.

A través de las historias de Ibrahim Bah, Bastian Ponce y Maxi Labrador, guiadas por la entrevistadora Carmen Aldama, la obra plantea preguntas sobre la identidad, el miedo y la forma en la que interpretamos la realidad.

La premisa es sencilla, pero su desarrollo no lo es. Cada uno de los entrevistados comparte su historia desde una perspectiva distinta, haciendo que el espectador dude constantemente de aquello que escucha. Poco a poco, las entrevistas dejan de parecer una simple conversación para convertirse en un viaje lleno de tensión, simbolismo y emociones contenidas.

La dirección de Ben Attia estructura la función en tres bloques claramente diferenciados. Primero conocemos brevemente a cada entrevistado, después llegan las preguntas de la entrevistadora y, finalmente, cada uno explica el recorrido de su propia historia. Un detalle muy acertado es que los tres personajes parten desde los asientos del público, rompiendo la cuarta pared desde el primer instante y haciendo que los asistentes se sientan parte de la propuesta.

En el apartado interpretativo reside uno de los mayores puntos fuertes de la obra. Ibrahim Bah, Bastian Ponce y Maxi Labrador construyen unas interpretaciones que van creciendo en intensidad a medida que avanza la función. El misterio, el miedo, el dolor, la rabia, la desesperación y la búsqueda constante de respuestas se reflejan tanto en sus palabras como en sus expresiones. Es una de las pocas obras en las que he llegado a sentir un nivel de tensión tan alto durante prácticamente toda la representación.

Me sorprendió especialmente la capacidad de uno de los intérpretes para transmitir tanto sin apenas hablar. Su expresión corporal y la intensidad de su mirada decían mucho más que cualquier diálogo. Aun así, ese no era el único objetivo de la obra, sino una consecuencia del gran trabajo interpretativo realizado por todo el elenco.

En la parte técnica, la escenografía de Ben Attia y Maria Moncada apuesta por la sencillez. Una mesa y varias sillas bastan para recrear el ambiente de un plató de entrevistas. Sin embargo, ese espacio aparentemente cotidiano va transformándose gracias al trabajo de iluminación que desarrolla Antoine Forgeron. Los focos comienzan con una luz clara y definida, pero, conforme avanza la función, la oscuridad va ganando terreno. El humo y la disminución de la luz terminan creando una atmósfera inquietante que acompaña perfectamente la evolución de las historias.

El diseño sonoro también juega un papel importante. Una música tenue y constante envuelve las escenas con un aire de misterio que potencia los silencios y las emociones de cada personaje. Ese acompañamiento hace que los enigmas y las verdades ocultas que aparecen durante la obra tengan todavía más fuerza y nos inviten a reflexionar sobre quiénes somos realmente, cómo nos vemos como sociedad y si actuamos desde la valentía o desde el miedo.

El vestuario, aunque sencillo, también tiene un significado. La presencia de la desnudez no busca provocar, sino representar la vulnerabilidad, la fuerza, el dolor y, al mismo tiempo, la inocencia de unos personajes que terminan despojándose de todas sus capas emocionales ante el público.

Opus Cero es una obra que deja más preguntas que respuestas. Es de esas propuestas que te mantienen en tensión de principio a fin y que, cuando terminan, siguen resonando en la cabeza del espectador. Invita a replantearse quiénes somos, cómo afrontamos nuestros miedos y qué papel ocupamos dentro de la sociedad. Una experiencia intensa, incómoda por momentos, pero profundamente reflexiva

Crítica realizada por Yadi Agurto

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES