
Òh!pera, el proyecto impulsado por el Gran Teatre del Liceu y el Disseny Hub Barcelona, llega al recinto de la Fabra i Coats: Fàbrica de Creació, dentro del Festival Grec de Barcelona, para celebrar su quinta edición con una nueva apuesta por la creación operística contemporánea.
En esta ocasión, la propuesta reúne tres microóperas de unos 30 minutos de duración —Jo, núvol, La vida por los cuernos y Opereta— que se presentan en una misma velada y en distintos espacios del recinto, reforzando la idea de recorrido escénico y experiencia inmersiva. Más que un programa triple, Òh!pera vuelve a plantearse como un laboratorio vivo donde el género se expande hacia la experimentación, la hibridación y el trabajo interdisciplinar.
El proyecto integra a jóvenes creadores junto a profesionales en activo, en un proceso de trabajo que se prolonga durante meses y que combina composición, dramaturgia, dirección de escena, diseño y performance. El resultado no busca la uniformidad, sino precisamente la diversidad de lenguajes y miradas como motor creativo.
Una de las piezas más potentes de esta edición es La vida por los cuernos, una ópera-flamenco que reinterpreta el mito de Fedra, Teseo e Hipólito desde una perspectiva contemporánea marcada por el deseo, la violencia simbólica y la construcción de la masculinidad.
Con música de Anna Colom y libreto de Pablo Macho Otero, la obra transforma el relato clásico en un triángulo emocional donde Teseo encarna un poder decadente, Fedra se debate entre el deseo y la frustración, e Hipólito rechaza el modelo de virilidad heredado para situarse en un territorio más libre y físico.
La dirección de Alexandre Rodríguez i Fons articula una puesta en escena de fuerte carga simbólica, donde los personajes mutan constantemente entre lo humano y lo alegórico. La pieza avanza entre lo ritual y lo performativo, con una estética que potencia la tensión entre tradición y ruptura.
La música de Anna Colom explora un espacio de fricción entre ópera y flamenco sin caer en la fusión decorativa, construyendo un lenguaje híbrido que sostiene buena parte del pulso dramático de la obra.
Más introspectiva en su planteamiento, Jo, núvol se adentra en un futuro cercano donde la memoria puede ser digitalizada y manipulada. Con música de Sergi Puig Serna y libreto de Alicia Kopf, la obra sigue a una investigadora que decide borrar el recuerdo de una relación amorosa mediante un proceso experimental. A partir de ahí, el relato se fragmenta en una sucesión de estados emocionales donde lo real y lo virtual se confunden, y donde la identidad se convierte en un territorio inestable.
La dirección de Lucia del Greco construye un universo de gran delicadeza visual, en el que la escenografía y el trabajo audiovisual adquieren un papel esencial. No hay relato lineal, sino una deriva sensorial que funciona como exploración de la memoria y del duelo.
La partitura se mueve en un plano atmosférico, más sugerente que narrativo, reforzando la idea de suspensión emocional que atraviesa toda la pieza.
La tercera propuesta, Opereta, con música de Arnau Brichs y libreto de Pol Guasch, parte de un accidente para construir una reflexión sobre la vida, la muerte y la pérdida de control sobre la propia existencia.
La dirección de Marc Salicrú sitúa la acción en un entorno reconocible —servicios de emergencia, urgencias, espacios cotidianos— que progresivamente se va desdibujando hasta adquirir una dimensión más simbólica.
La obra transita así entre lo realista y lo abstracto, jugando con la percepción del espectador y desestabilizando continuamente los límites entre ambos planos.
La música acompaña este recorrido con una escritura directa y funcional, que prioriza la comunicación inmediata y el impacto dramático sobre la complejidad formal.
Más allá de las piezas individuales, Òh!pera reafirma su identidad como espacio de experimentación dentro del panorama lírico actual. El proyecto no se plantea como una exhibición cerrada, sino como un proceso en el que conviven estudiantes, jóvenes creadores y profesionales en un mismo entorno de trabajo.
La experiencia en Fabra i Coats refuerza este carácter de laboratorio. El desplazamiento entre espacios, la fragmentación del relato y la convivencia de lenguajes convierten la velada en una experiencia más cercana a la instalación escénica que a la ópera tradicional. En ese contexto, el valor del proyecto no reside en la uniformidad de las obras, sino en su heterogeneidad. Es en esa diversidad donde Òh!pera encuentra su sentido más profundo.
Òh!pera consolida su posición como una de las iniciativas más singulares dentro de la creación lírica contemporánea. Su apuesta por el riesgo, la mezcla de disciplinas y la apertura del proceso creativo lo convierten en un espacio imprescindible para entender hacia dónde puede evolucionar la ópera en el siglo XXI.
No todo es homogéneo, ni pretende serlo. Pero en esa desigualdad reside precisamente su interés: en la posibilidad de explorar sin garantías, de construir sin fórmulas cerradas y de asumir el error como parte del propio lenguaje artístico.
Crítica realizada por Norman Marsà




