
El mes de abril significa que llega el abril imaginario a El Umbral de Primavera de Madrid: 6 proyectos teatrales, que cuentan con la asesoría de varios integrantes de la compañía escénica [los números imaginarios], dirigida por Carlos Tuñón. Primera cita: Odysseia.
Penélope (Íñigo Moro) lleva 30 años esperando la vuelta de Ulises (Mikel Arostegui), y el público pasa a ser aquellos pretendientes y testigos de todo lo que tienen que decirse después de toda esta vida en la distancia. Y si es una relación continuada y con casi contacto diario pueden surgir reproches y asuntos que se quedan sin tratar, todo lo que se tienen callado, y que se dirán, Moro y Arostegui, es el núcleo de esta Odysseia.
Ana Telenti ha hecho un trabajo extraordinario llevando en la dirección de estos dos actores, en el que puedo llegar a vislumbrar que la relación personal que les une ha sido crucial para la construcción de estos dos personajes, logrando que Odysseia no se sienta como una Odisea más, sino algo completamente distinto y memorable. La Penélope de Íñigo Moro de tan cercana y real, duele ver cómo, no ya perdona y llega a comprender todo ese viaje de Ulises, lejos de ella, sino que en esta vuelta rema a favor de recuperar la confianza, la intimidad y la complicidad que les unió, frente a un Ulises de Mikel Arostegui que vuelve sintiendo que la cosa no marcha, que tiene que hacer algo distinto aunque lo distinto sea alejarse del plan de vida en común que se planteó originalmente: un plan en el que parece que Penélope sigue sin tener voz, y que aún con Ulises de vuelta, ella deba recluirse a seguir tejiendo en ese telar que ha sido su refugio todo este tiempo.
Me enfrento a un montaje que es La clausura del amor, de Pascal Rambert, en versión helénica; siendo este más auténtico y orgánico que ese texto en el que se gritan por turnos y donde los decibelios me impiden sentir la empatía que ese conflicto de clase alta requiere. Es tan inteligente la dramaturgia de Odysseia que, aun yendo preparado para lo que se puede uno encontrar, sales de la función vapuleado y conmovido, como solo de un gran texto, con una dirección excelente y un elenco magnífico y entregado; puedes salir.
No solo en la dirección de Telenti o en el trabajo de Moro y Arostegui se percibe la excelencia, sino que en la escenografía de Berta Navas, y el vestuario de Pier Paolo Álvaro y Roger Portal; pude sentir el mimo y lo involucrados que está todo el equipo en el proyecto. El diseño de luces de Diego Baselga es crucial en partes del montaje, y logra la atmósfera de intimidad que Odysseia requiere.
Odysseia ha sido el primer estreno al que me acerco del ciclo abril imaginario (para mi, indispensable), y hasta el momento me ha parecido el montaje con mayor calidad y proyección de todos los que he podido disfrutar en estos cuatro años. Auguro un pase directo a la programación, sino de la sala, de las futuras temporadas en los teatros nacionales. Indispensable e imperdible.
Crítica realizada por Ismael Lomana




