
Hay planes que nacen bien desde el primer sorbo, y la Fira de Cervesa Artesana de L’Hospitalet de Llobregat tiene ese punto de acierto inmediato. Hoy nos hemos acercado a la Plaça Lluís Companys i Jover para vivir de primera mano el ambiente de esta cita ya imprescindible dentro de las Festes de la Primavera, y la sensación ha sido clara desde el inicio: aquí se viene a disfrutar sin prisas.
La mañana arrancaba con un ambiente relajado pero animado, de esos que invitan a dejarse llevar. Familias, grupos de amigos, curiosos y auténticos beer lovers compartiendo espacio con naturalidad, mientras la sesión de Bibi March ponía la banda sonora perfecta: ritmo, buen gusto y ese punto festivo que acompaña sin invadir.
En lo líquido, el recorrido ha sido tan variado como estimulante, y cada cerveza ha tenido algo que decir.
Abrimos con la Dark Candy Lemings de BierBoi, una imperial pastry stout contundente y sedosa, donde el perfil goloso se construye a partir de caramelo salado, pistacho y cacao. Rica, intensa y con un punto casi de postre líquido, es de esas cervezas que llenan y obligan a bajar el ritmo para disfrutar cada matiz.
Seguimos con Brebel y su colaboración con Canyas, con la que han creado una sunlight lager fresca, ligera y muy limpia. Una cerveza pensada para el disfrute directo, con trago fácil y un perfil refrescante que funciona especialmente bien en un entorno al aire libre.
El salto a 8 Bits de Orient Express nos llevó a una Berliner Weisse de frambuesa, ácida, vibrante y con un carácter frutal muy marcado. Refrescante, ligeramente punzante y muy expresiva, aporta un contraste perfecto dentro de la ruta.
Con Escalf de La Calavera subimos claramente de intensidad con una Triple Hazy IPA de alta graduación, elaborada en colaboración con Gro Brewers. Turbia, potente y extremadamente aromática, despliega un perfil de lúpulos muy marcado —Citra, Simcoe, Strata y Mosaic— que se traduce en notas tropicales, cítricas y resinosas, con una textura sedosa y un cuerpo envolvente. Es una cerveza que llena, compleja y muy actual.
Y cerramos la mañana disfrutando de tres cervezas procedentes de la variedad de tiradores de Lambicus: Uno de los momentos clave fue la Jordi de La Marlouf, una blonde ale aromatizada con rosas, ligera, elegante y con un sutil perfume floral que acompaña sin invadir. Un guiño muy bien resuelto a Sant Jordi.
La Lupulus Blanche de Brasserie Lupulus aportó frescura con su perfil de witbier turbia, cítrica, especiada y muy fácil de beber, perfecta para aligerar el conjunto.
Cerramos con Embrasse de De Dochter van de Korenaar, una Belgian Strong Dark Ale (con rasgos que recuerdan a una imperial stout), intensa y compleja. Aquí dominan las notas de malta tostada, chocolate, café y fruta oscura, con un amargor moderado y un final largo que deja huella.
Todo ello lo acompañamos con unas patatas artesanas con salsa cajún del food truck The Big Whim: crujientes, especiadas y con el punto justo de intensidad para jugar con cada cerveza. Una delicia que repetimos varias veces.
La sensación general en la Fira de Cervesa Artesana de L’Hospitalet de Llobregat es la de estar en un espacio donde todo encaja: la cerveza, la gastronomía, la música y el público. Una feria que no solo ofrece variedad, sino también criterio, y que demuestra que la cerveza artesana puede ser accesible sin perder complejidad.
Hoy, entre risas, música y brindis, ha quedado claro que aquí no solo se viene a beber cerveza: se viene a descubrirla. Y eso marca la diferencia.
¡Ah! Y si aun no has pasado por la feria, te recuerdo que hoy, sábado 25 de abril, estarán hasta las 23:00; y mañana, domingo 26 de abril, podrás disfrutar de ella de 12:00 a 21:00. No te la pierdas.
Crónica realizada por Norman Marsà




