
A principios del siglo XVII, los consagrados artistas Jan Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens colaboraron para crear Los cinco sentidos, una serie de cuadros en el que exploraban las sensaciones y ambientes que rodean los sentidos humanos. Pero, ¿quién habla del sentido de la vida? Bajo esta premisa se compone Los Sonámbulos, una pieza cómica con tintes surrealistas que se estrenó con buena acogida el 13 de febrero en el Teatro Lara de Madrid.
Moisés, un exfutbolista obligado a abandonar su carrera deportiva por un accidente, y Poncho, pintor retratista que ha dejado atrás su trabajo en la ciudad, se conocen en la madrugada de una noche de insomnio en mitad de un bosque de la Sierra. Si los pintores flamencos unieron su talento para plasmar lo que rodea el sentir humano, en la unión fortuita de estos dos personajes, únicos en el relato, se configura de manera hermosa la búsqueda de la identidad y el significado de la vida. Su encuentro generará en ambos una serie de reflexiones en torno a la soledad, la tristeza, el arrepentimiento y la injusticia.
La dramaturgia, de Máximo A. Huerta, explora el significado de vivir e indaga el espacio que queda entre el sueño y la vigilia: la fusión entre la realidad y la ficción. Este estado de trance, que casa con el sonambulismo que sufren los protagonistas, da pie a una charla larga entre ambos personajes, interpretados con mucho carisma y mimo por Antonio Aguilar y José Emilio Vera. En esta interesante conversación caben temas tan (aparentemente) dispares como el arte, el fútbol o la inteligencia artificial.
“¿Quien desearía una vida sin error?”, se pregunta en un momento de la historia uno de los personajes. Esta profundidad del texto combina muy bien con el toque humorístico que adereza toda la trama, pues ayuda al espectador a generar un vínculo con los personajes y a empatizar desde la horizontalidad con sus circunstancias personales. La narrativa supone un viaje que parte de la risa y alcanza en varios puntos la pena, la ternura y la compasión, y la belleza de este periplo está en el transitar de las emociones,
Codirigida por Constanza Araya Aránguiz y David Meneses, se trata de la cuarta creación teatral que surge de la alianza entre las compañías El Hangar y Nessumo Collective. En esta ocasión, la pieza continúa el relato de Moisés, un homenaje a la infancia (2022), obra que profundiza en el tema del cambio, tanto propio como ajeno. Esta segunda entrega sigue la historia del enigmático personaje, cuya vida retoma su curso tras despertar de un coma veinte años después de un accidente.
La puesta en escena, con una escenografía sencilla pero efectiva, resalta el movimiento escénico, el cual consigue, al mismo tiempo, dar rienda suelta a un relato que transita entre sueños y ensoñaciones. De esta forma, Los Sonámbulos, que estará en escena cada jueves hasta el 6 de abril, es, en definitiva, un canto a la belleza de la vida; a los momentos extraños, los encuentros entre seres perdidos y la esperanza de que todo puede ir a mejor.
Crítica realizada por Judith Pulido




