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24.07.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
Los del camping – Crítica 2026

Las mejores comedias suelen partir de situaciones que cualquiera podría haber vivido. Los del camping, que se representa en el Teatro Fígaro de Madrid, arranca con un camping, una comida familiar y la celebración de una jubilación, los ingredientes de un día cualquiera de verano, hasta que una decisión inesperada hace saltar por los aires el equilibrio de toda una familia.

Escrita por Agustí Franch y dirigida por Gabriel Olivares, la función convierte esa premisa cotidiana en una comedia tan divertida como cercana, donde las carcajadas conviven con una reflexión muy actual sobre los cuidados, las expectativas familiares y el derecho de los abuelos a vivir su propia vida.

La historia arranca cuando Pepe (Mariano Peña) celebra su jubilación junto a su familia en el camping donde han pasado buena parte de sus veranos. Sin embargo, el verdadero detonante llega cuando Lola (Chiqui Fernández) anuncia que no piensa seguir dedicando todo su tiempo al cuidado de sus nietos. A partir de ese momento, afloran reproches, secretos y contradicciones que ponen patas arriba las relaciones familiares y obligan a todos los personajes a enfrentarse a aquello que daban por sentado.

Uno de los grandes aciertos del texto de Agustí Franch es abordar un tema tan reconocible sin caer en el juicio fácil. La obra reivindica que los abuelos también tienen derecho a disfrutar de su tiempo, pero lo hace sin señalar culpables ni convertir a unos personajes en héroes y a otros en villanos. Todos actúan desde el cariño, aunque también desde el egoísmo, las costumbres heredadas o la dificultad para ponerse en el lugar del otro. Precisamente ahí reside buena parte de la verdad de la función: en mostrar unas dinámicas familiares que resultan sorprendentemente familiares para el espectador.

La dirección de Gabriel Olivares vuelve a demostrar su enorme dominio de la comedia. El ritmo nunca decae y la función encuentra el equilibrio entre los momentos de humor más disparatados y otros de mayor intimidad, permitiendo que las emociones aparezcan de forma natural sin romper el tono ligero del conjunto. La puesta en escena aprovecha además el espacio del camping para crear un ambiente reconocible y cercano, haciendo que el público sienta desde el primer momento que podría formar parte de esa reunión familiar.

El reparto sostiene con brillantez una comedia donde el trabajo coral resulta fundamental. Mariano Peña construye un Pepe entrañable que intenta mediar constantemente entre unos y otros, mientras Chiqui Fernández firma una interpretación llena de fuerza, naturalidad y un extraordinario sentido del tempo cómico. Su Lola se convierte en el corazón de la función y consigue que el espectador comprenda en todo momento las razones que la llevan a plantarse. A su lado, Ariana Bruguera y Álex Barahona dan vida a una pareja tan reconocible como contradictoria, componiendo unos personajes que, pese a sus errores, nunca dejan de resultar profundamente humanos.

El apartado técnico acompaña con eficacia la propuesta. La escenografía recrea con sencillez el ambiente de un camping familiar, un espacio cotidiano que se convierte en el escenario perfecto para que estallen todos los conflictos, mientras la iluminación acompaña los cambios de tono sin perder nunca la naturalidad que caracteriza a la puesta en escena.

Los del camping demuestra que las mejores comedias son aquellas que consiguen que el público se ría de situaciones que, probablemente, ha vivido alguna vez. Entre carcajadas, la obra invita a mirar a los mayores desde otra perspectiva y recuerda algo tan sencillo como necesario: los abuelos también tienen derecho a decidir cómo quieren vivir su tiempo. Una función divertida, entrañable y muy bien interpretada que confirma que el humor sigue siendo una de las mejores herramientas para hablar de las cosas importantes.

Crítica realizada por Mar Gimeno

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