novedades
 SEARCH   
 
 

30.06.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
L’òpera de tres rals. Grec Festival – Crítica 2026

Hace 50 años, el Teatre Lliure inauguraba su primera temporada con una obra de Bertolt Brecht, al mismo tiempo que nacía el Grec Festival con la voluntad de impulsar una nueva forma de expresión teatral. Ambas efemérides encuentran ahora un punto de conexión en L’òpera de tres rals, en la versión que firma Marta Pazos y que puede verse en el Teatre Grec de Barcelona.

Esta adaptación al catalán de Marc Rosich de la ópera original de Brecht, Die Dreigroschenoper, convertida aquí en una propuesta cabaretera y performativa con dirección musical de Dani Espasa, mantiene los nombres de los personajes y los espacios del libreto original, ambientado en el Londres victoriano, pero se traduce con la voluntad de conectar el texto con el presente.

La obra original, inscrita en el teatro épico de Brecht, que antepone la narración al drama, se estructura en un prólogo seguido de tres actos que relatan las fechorías del criminal Macheath, la familia Peachum —trasunto del capitalismo— y el jefe de policía Brown, como representación de un poder corrompido. En esta versión de la directora gallega, donde la cuarta pared apenas existe, el prólogo se convierte en un monólogo cómico y de resonancias actuales que interpreta una Marta Bernal especialmente afinada, caracterizada como la propia Pazos, en el que se interactúa directamente con el público, se reivindican oficios como el de taquillera de teatro y se lanza algún mensaje directo al alcalde de Barcelona.

La transformación de Die Dreigroschenoper en L’òpera de tres rals es un acierto y una propuesta a la altura del Teatre Grec. Es un montaje divertido, que entretiene y que destaca por su original planteamiento escénico. Marta Pazos diseña una escenografía de trazo simple —paredes, escaleras y plataformas— dominada por un gris a rayas que puede evocar tanto el Londres nublado como la indumentaria de la época, mientras que Agustín Petronio plantea un vestuario perfectamente integrado en ese mismo código visual. De este modo, se potencia la caracterización cabaretera de los personajes, a cargo de Jonhy Dean: el Macheath remite inequívocamente al Joker de Batman y el conjunto adquiere por momentos un aire de teatro de marionetas. Los mafiosos, convertidos en palomas que ya interactúan con el público antes del inicio, refuerzan esa deriva lúdica, con un diseño de vestuario que vuelve a destacar por su originalidad y ejecución. Los pocos elementos escénicos —mobiliario en miniatura, sombreros— se integran con precisión, reservando el color casi en exclusiva para los rostros. La orquesta en directo, formada por diez músicos, con el propio Espasa dirigiendo y al piano, introduce un contrapunto clásico que preserva parte de la esencia original.

En teatro, el trabajo actoral suele ser uno de los pilares de cualquier proyecto, pero en L’òpera de tres rals se convierte en un ejercicio físico y de entrega exigente que sostiene el éxito del conjunto. La coreografía de Mabel Olea obliga al elenco a bailar, cantar y moverse casi sin tregua, con ecos del cine mudo y de los hermanos Marx. La función alcanza el final del tercer acto, donde la danza contemporánea toma protagonismo —con ciertas reminiscencias a la compañía Peeping Tom—, transformando el escenario en un espacio cercano a la catarsis. El trabajo es coral y todos, sin excepción, resultan imprescindibles. Nao Albet está impecable, como acostumbra, construyendo un Mack el Navalla más gamberro que criminal. Miriam Moukhles brilla como Polly Peachum, con una voz de gran proyección y una vis cómica de resultado certero. Eduard Farelo y Marta Bernal, como el señor y la señora Peachum, aportan solidez al conjunto, con un Farelo que se impone con contundencia. Júlia Truyol, a quien recientemente veíamos en una intensa Antígona, compone aquí una Jenny memorable. Merece una mención destacada el resto del elenco —Roc Bernadí, Arnau Boces, Pablo Capuz, Marc Domingo, Joan Esteve, Clara Mingueza y Biel Rossell—, cuyo trabajo, desdoblando personajes y transitando con precisión entre lo físico, lo vocal y lo interpretativo, resultan decisivos para sostener la complejidad y energía de la propuesta.

L’òpera de tres rals es una propuesta arriesgada —quizá con una duración que podría ajustarse sin perder eficacia— que inaugura el festival en una ciudad que sigue reivindicando la modernidad y la libertad artística como señas de identidad. Este Grec se abre así a nuevas formas de entender el teatro, atravesando géneros y estilos, en un año en el que se percibe un esfuerzo consciente por hacer de su 50º aniversario una edición con huella. Tras las tres únicas funciones que tendrán lugar durante el festival, es una buena noticia saber que abrirán la programación en el Teatre Lliure esta próxima temporada.

Crítica realizada por Diana Limones

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES