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03.07.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
L’albada. Grec Festival Barcelona – Crítica 2026

El Teatre La Biblioteca de Barcelona, sede de La Perla 29, una de las compañías más sólidas de la escena catalana actual, ya ha estrenado su aportación al Grec Festival. L’albada, escrita por Jaume Viñas y dirigida por Oriol Broggi, es una epopeya sobre la memoria reciente española que, a lo largo de casi cuatro horas, despliega una historia tan profunda como necesaria.

Es 1992 y están a punto de comenzar los Juegos Olímpicos de Barcelona. Alba estudia Historia y debe realizar un trabajo de fin de curso. Animada por su profesor, emprende una investigación sobre distintos episodios de la historia de España desde la Guerra Civil hasta la actualidad. Junto a Guillermo, un compañero obsesionado con encontrar sus orígenes, irá reconstruyendo un entramado familiar que les conecta de forma inesperada con algunos de los acontecimientos más relevantes del último medio siglo. A través de cerca de cuarenta personajes y varias generaciones cuyas vidas se entrecruzan, Jaume Viñas articula un relato sobre la memoria, los vínculos familiares, la soledad y el peso que el pasado ejerce sobre nuestro presente.

Viñas arrancó esta dramaturgia hace ya unos cuantos años y la ha ido desarrollando paulatinamente hasta convertirla en el ambicioso proyecto que es hoy. Un trabajo que apuesta por la palabra, la narración y la interpretación por encima de una gran maquinaria escenográfica. El texto sostiene por sí mismo el ritmo necesario para una narración tan extensa como esta, sin perder la tensión dramática de principio a fin ni convertirse en un artefacto pesado. La inspiración en los relatos de Wajdi Mouawad, un autor estrechamente ligado a La Perla 29, es evidente, y puede afirmarse sin miedo a equivocarnos que L’albada puede convertirse en el Boscos catalán, donde la búsqueda identitaria acaba desembocando en una excavación histórica y familiar atravesada por los silencios heredados.

Pese a ser una obra coral, la función gira claramente en torno a uno de sus ejes esenciales: Alba. El cariño con el que Viñas ha creado este personaje da vida a una protagonista que deja una indudable huella. Además, difícilmente podría haberse encontrado una intérprete mejor que Clara Mir para encarnarla. Es la primera vez que la veía sobre un escenario y ha sido todo un descubrimiento. El trabajo de la actriz, afrontando el arco vital —y emocional— que atraviesa Alba, es sobresaliente, tanto en sus intervenciones como en su presencia escénica durante los silencios. También se percibe la excelencia en la dirección de Broggi, que no solo realiza un notable trabajo con Mir, sino con el conjunto del elenco.

La función despega con un Ramon Vila, habitual en muchos de los trabajos de La Perla 29, transformado en un profesor de Historia en mitad de una de sus clases. El magnetismo de su discurso atrapa por igual a sus alumnos, presentes en escena, y a la platea desde el primer minuto. Otra de las intervenciones más hipnóticas la regala Maria Ribera, especialmente a través de uno de sus personajes y del proceso de envejecimiento que este experimenta. Junto a ellos brillan Patricia Bargalló, Cristina Arenas, Ismael Sempere, Eduard Paredes, Noël Olivé, el también descubrimiento que supone Oriol Ruiz, y el propio Jaume Viñas como Guillermo. Todos ellos completan una compañía entregada con pasión a ofrecernos un viaje en el tiempo que reivindica la memoria, el recuerdo y la importancia de nuestros orígenes.

En esta ocasión, el vestuario merece una mención especial. El trabajo de Gina Moliné para caracterizar distintas épocas y estilos resulta fundamental a la hora de ayudar a contar la historia de L’albada. Su diseño destaca por una minuciosa atención al detalle, marcando con precisión los diferentes periodos por los que transitan los personajes. Otro de los apartados técnicos que contribuye notablemente a este propósito son los audiovisuales de Francesc Isern, cuyas imágenes complementan con acierto una escenografía deliberadamente contenida y aportan nuevas capas visuales a la función.

La sensación final es que esta es, en definitiva, una pieza plenamente merecedora de llevar el sello de La Perla 29. La compañía le ha brindado el espacio necesario para desplegar una historia que necesita seguir siendo contada: aquella que nunca llegó a explicarse del todo, pero cuyos ecos siguen resonando en quienes vienen después. L’albada contiene muchas de las señas de identidad que han definido la trayectoria de la compañía: una extrema elegancia formal, una profundidad que pocas compañías ofrecen hoy y una constante invitación a la reflexión. En palabras del propio autor, eso es precisamente lo que tienen las historias: una vez contadas, ya nunca pueden ser borradas.

Crítica realizada por Diana Limones

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