En la Sala Fèlix de Barcelona se presenta La nit del 4 al 5, un espectáculo interpretado por un grupo de jóvenes actrices que dan voz a una historia que, lamentablemente, representa a muchas otras mujeres.
A través de su relato, se expone la experiencia de una mujer que ha sufrido una agresión, convirtiendo el escenario en un espacio de denuncia y reflexión. El resultado es un montaje duro y desgarrador que va intensificándose a medida que avanza, recordándonos las huellas que dejan las violencias que sufren tantas mujeres cada día.
Las historias de mujeres no solo impresionan o nos dejan sin palabras, sino que también nos obligan a pensar en cómo se sostiene realmente el mundo que habitamos. La mujer que es ultrajada se enfrenta a una realidad difícil de comprender y aún más difícil de afrontar. Sin embargo, la historia que nos cuentan estas jóvenes intérpretes consigue que el público casi pueda sentir, palpar y vivir en carne propia la dureza de esa experiencia. La obra pone sobre la mesa muchas sensaciones: la falta de empatía, el silencio cómplice de quienes miran hacia otro lado y una sociedad que, demasiadas veces, reduce a las mujeres a cuerpos vulnerables ante el deseo de otros.
El texto es creación de Rachel Graton y cuenta con la traducción de Albert Arribas. La dirección apuesta por una puesta en escena dinámica en la que las intérpretes recorren constantemente el espacio escénico, adaptándolo según los distintos momentos del relato. Más allá de la escenografía, lo que realmente destaca es la conexión que existe entre las actrices y la manera en que construyen el relato de forma colectiva.
Sobre el escenario encontramos a Carla Ruiz de la Fuente Ballester, Maria Pocorull Ferrer, Clàudia Costa Jiménez, Alba Josa Levratto, Edna Rodríguez Rizzo y Alba Sala Quiroga. Ellas se convierten en narradoras e intérpretes de la historia, representando no solo a la mujer que ha sufrido la agresión, sino también a las distintas figuras que aparecen en su recorrido: policías, personal sanitario y otros personajes que forman parte de su proceso tras lo ocurrido.
Cada una aporta una personalidad distinta al escenario, pero juntas construyen un relato coral que funciona como un espejo de la sociedad. La dinámica entre ellas mantiene al espectador completamente atento. No solo interpretan o narran, sino que enlazan frases, se complementan y terminan por reconstruir la historia de manera fragmentada pero muy precisa. El ritmo de la obra también varía según avanzan los acontecimientos, pasando de momentos más pausados a otros de gran intensidad emocional.
En el apartado técnico, la propuesta escénica se apoya en la movilidad y en el uso del espacio. El escenario se transforma según la parte del relato que se esté narrando, permitiendo que el público transite por los distintos momentos de la historia junto a las intérpretes. La sencillez de los recursos escénicos deja que el peso principal recaiga en el trabajo actoral y en la palabra.
La nit del 4 al 5 es una obra que despierta al espectador y lo invita a replantearse muchas cuestiones sobre los derechos de las mujeres y las formas de violencia que todavía persisten. Nos enfrenta a contextos hostiles, incómodos y profundamente dolorosos, pero también necesarios de mirar. Al final, el mensaje que queda en la sala es claro: estas historias no pueden seguir repitiéndose, y reconocerlas es un primer paso para que algo cambie.
Crítica realizada por Yadi Agurto




