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26.10.2023 Teatro  
La fuerza femenina se apodera del escenario del Teatro Reina Victoria

El Teatro Reina Victoria de Madrid acoge WOMAN, el primer espectáculo producido por el coreógrafo Aarón Vivancos. WOMAN es una obra multidisciplinaria que busca destacar el poder histórico de las mujeres a través de la unión de la danza, de la dramaturgia y con música original interpretada en el escenario por la Orquesta Sinfónica de Budapest.

Miembro de la exitosa compañía Los Vivancos desde hace 16 años, y con más de 20 años de trayectoria profesional en el mundo de la danza, Aarón Vivancos, bajo su productora Aarón Vicancos Entertainment, lanza su primer proyecto como productor, director, coreógrafo y compositor musical. Con WOMAN, Aarón Vivancos se embarca en la exploración del empoderamiento de las mujeres a través de 7 actos, que nos plantean una reflexión sobre situaciones experimentadas por las mujeres en diferentes momentos de sus vidas, con el objetivo claro de poder identificarse con uno de ellos.

WOMAN es una producción protagonizada casi exclusivamente por mujeres, pero tampoco pretende dirigirse únicamente a ellas. Se trata más de una obra universal que pone de relieve las pasiones y las motivaciones que mueven a las mujeres a través de las épocas, intentando definir qué es ser mujer y que papel representa en nuestras sociedades contemporáneas. Hay mucho en juego puesto que se trata de un tema delicado de abordar en la actualidad, cuando los cambios de mentalidad y de sociedad son más reales que nunca.

El espectáculo comienza con un número de percusiones sobre unas mesas de madera –parte integrante de la coreografía– en el que las bailarinas Adriana Gómez, Andrea Mora, Belén Gómez, Carmen Rodríguez, Candela Molina, Mariana García, Mónica Prado, Laia Salvador y Lorena Moreno irradian por toda la pasión, el fuego y la fuerza física que desprenden en el escenario. En total armonía con la idea original de la obra, es sin lugar a duda, uno de los momentos más destacables de la noche.

Otro momento vertiginoso es cuando vestidas de auténticas flamencas, las intérpretes bailan y tocan las castañuelas a un ritmo frenético. Son danza y música a la vez y, de pronto, son solo una en el escenario, bajo la misma voz y cumpliendo con esa vigorosa idea de unión. Indiscutiblemente, estas escenas hacen eco de esta fuerza femenina conjugada en plural. El vestuario diseñado por la firma española Alvarno viene sublimando a las bailarinas y recuerda que, detrás de cada vestido, hay un potente mensaje y significado. Y de eso se trata, un vestido te hace sentir más segura y poderosa, diría que más que acompañar a las bailarinas, el vestuario ocupa un lugar prominente en el espectáculo.

Lejos de los códigos del musical, WOMAN, que aspira a ser inmersiva, utiliza coreografías flamencas de mucha interpretación y potentes efectos audiovisuales para sumergir al público en el argumento del espectáculo. Los monólogos, interpretados con mucha fuerza y emoción por Guadalupe Lancho y Natalia Varela, sitúan al espectador en la trama y aportan un componente teatral, bastante llamativo en este tipo de trabajo. Aunque interesante, puede ser difícil seguir esa dinámica debido a la secuencia de visuales, coreografías y discursos. Los visuales, que a veces realzan y subliman el relato, resultan a veces demasiado absorbentes, desviando nuestra atención y dificultando situarlos en el marco de la obra.

Si pudiéramos resumir la obra de Aarón Vivancos en una sola palabra, sería sin duda fuerza. Al fin y al cabo, es ella que mantiene en pie a todas las mujeres a través de los tiempos. Es más, las bailarinas lo demuestran magníficamente en el escenario, tanto con las intensas danzas flamencas como con el empleo de las percusiones y de sus voces en momentos aterradores, de los más preciosos. No obstante, al margen de instantes notables y potentes, siento que el marco de la obra ofrece una visión tímida y tal vez limitada de lo que significa ser mujer y de su representación en nuestras sociedades. No es necesariamente en fase con nuestros tiempos y los muchos cambios de mentalidad que estamos experimentando.

Desde una perspectiva muy personal, la duración de algunos de los actos me ha parecido excesiva y se podría haber hecho hincapié en otras etapas de la vida de una mujer esenciales para entender y definir qué es ser mujer. En su mayor parte, la obra se centra en la maternidad y en la violencia de género, que naturalmente son temas fundamentales que deben abordarse en una obra cuyo título es WOMAN. Es cierto que la escena protagonizada por Aarón Vivancos como maltratador de su pareja es impactante y los llantos de la mujer en el suelo, inconsolable, te dejan desconcertada y con un nudo en la garganta. Son escenas impactantes que reflejan una parte de la amplia realidad de lo que es ser mujer hoy en día. Sin embargo, ocupan mucho espacio sobre todo lo demás. La mujer representa mucho más que sus heridas, sus sacrificios o su deseo de ser madre y eso es lo que me habría gustado ver también en la actuación.

En definitiva, el concepto de mujer que WOMAN desarrolla es plural pero podría haber sido más diverso. La idea misma de la obra de una fuerza unida y sin violencia es bellamente interpretada por las bailarinas en cada acto de la obra. El último número de la mujer guerrera, luchando por su libertad y ante sus propios demonios (y algunos ajenos), adquiere todo su significado cuando observamos el camino recorrido y todas las luchas que quedan por delante.

Crítica realizada por Angélique Travessa

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