
Basada en la novela de Patricia Highsmith, la famosa película de Alfred Hitchcock de 1950, «Strangers on a Train», sufrió una fuerte censura en su estreno tanto en EEUU como en España. Ahora, el Teatre del Raval de Barcelona recupera la verdadera esencia de este thriller psicológico con Estranys en un tren.
Tras el éxito que han supuesto varias de las puestas en escena anteriores de clásicos del género del misterio como Dotze Homes Sense Pietat de Reginald Rose, Testimoni De Càrrec y La Teranyina de Agatha Christie o La Dona De Negre de Susan Hill; Empar López, directora del Teatre del Raval, recupera de nuevo un clásico de la literatura conocido por el gran público por su versión cinematográfica.
Empar López nos presenta Estranys en un tren como un estreno absoluto, pues es la primera vez que esta pieza teatral se puede ver en los escenarios catalanes.
Charles Bruno (Xavi Carreras) y Guy Haines (José Barón) son dos desconocidos que se encuentran por casualidad en el vagón-restaurante de un tren. Allí inician un diálogo que les lleva a desvelar cuestiones personales que derivarán en un pacto siniestro. Este hecho intrascendente y con aires de broma jocosa, transforma la realidad en una pesadilla por una parte y en una obsesión por la otra. Un crimen perfecto con una coartada inquebrantable.
Fantásticamente dirigida por la misma Empar López, Estranys en un tren se nos presenta bajo un inteligente trabajo de contrastes. No solo de contrastes entre escenas opuestas que lo convierte en un excelso thriller, sino de cara a todo lo relacionado con la obra: personajes, vidas de los mismos, dirección actoral, iluminación… todo ello está basado en la creación de un thriller perfecto; creando la intriga y el suspense necesario para que el público, sentado en su butaca, sufra la tensión que se palpa en el ambiente.
Bajo un posado escénico antiguo propio del maestro del género, Hitchcock, el respetable se adentra poco a poco en la historia para vivir la verdadera esencia que Patricia Highsmith impregnó en su novela. Una versión cinematográfica que quedó censurada pero que, en esta ocasión, disfrutamos al completo.
La interpretación de los personajes principales está muy bien creada y milimetrada. El posado de thriller antiguo hace que las voces impostadas, sobretodo la de Charles Bruno, nos recuerden a esas películas que solíamos disfrutar de pequeños. Esas que de una forma atrayente, captaban nuestra atención y nos metían de lleno en la historia. Xavi Carreras consigue este efecto desde el primer minuto que entabla conversación con su partenaire. Su personaje le permite crear ese aura de misticismo que tanto nos engancha. Por su parte, José Barón, Guy Haines, nos ofrece una replica un poco más cercana a la realidad (y no a los aires de grandeza que Bruno se da). Él, nos ofrece a un arquitecto serio, con los pies en la tierra, que se encuentra a un niño rico que solo parece querer jugar. Barón consigue ofrecernos una interpretación cercana y sincera que nos guiará durante toda la obra.
Junto a los dos protagonistas encontramos un elenco que ayuda a llevar la obra a buen puerto. Ellos son Laura Sancho como Anne Faulkner, Carlos Vicente como Arthur Gerard, Mercè Rovira como Elsie Bruno y Ramón Bonvehí como Frank Myers.
Para recrear todo un clásico de la época, la parte técnica tiene una gran parte del peso de la obra. Es por ello que la iluminación, la escenografía y el vestuario es tan importante. Quisiera hacer una mención especial para el trabajo de Xavi Costas en la fantástica iluminación que nos traslada de forma constante a diferentes sets de película bajo sus claro-oscuros; la escenografía ideada por Estanis Aboal, cuyos cambios constantes tras los fundidos a negro, y contando con una escenografía mínima, hace que nos traslademos entre escenas con gran facilidad; y el vestuario (en algunos casos demasiado holgados) de DRESSART, que sinceramente nos trasladan a la época. ¡Bravo!
Si, como yo, eres fan del género policiaco o del thriller, esta trama creada por Patricia Highsmith te mantendrá absorto desde el principio hasta el final de la historia.
Crítica realizada por Norman Marsà




