
Lleno absoluto reverencial, con el cartel de Sold Out colgado en la Sala Razzmatazz de la ciudad condal, para presenciar esta vez sí y en el marco del Festival de Jazz de Barcelona 2025, la actuación del músico y compositor californiano, Kamasi Washington.
El saxofonista angelino, una vez recuperado de la lesión de espalda que lo llevo a cancelar la cita barcelonesa el pasado otoño, compareció al escenario ataviado con una larga túnica azul y enorme collar de colores al cuello. Washington esta vez no se limitó únicamente a soplar el saxo tenor, sino que también se dedicó a tocar un pequeño teclado junto al que estuvo sentado la mayor parte de las dos horas aproximadas de concierto.
Ubicado en el centro del escenario estuvo escoltado por un estupenda banda de ocho miembros incluido el propio Kamasi. El potente combo estuvo formado por su progenitor Rickey Washington a la flauta y el saxo soprano, Ryan Porter al trombón, Cameron Graves a los teclados, Tony Austin a la batería, DJ Battlecat a la percusión, Joshua Crumbly al bajo eléctrico, y la elegante Patrice Quinn a las voces. Cabe destacar que Kamasi Washington fue enormemente generoso durante todo el concierto, dejando espacio a todos los músicos que le acompañaban desarrollar sus improvisaciones.
En un set list que estuvo formado en su inmensa mayoría por temas de su último álbum Fearless Movement, la mántrica e invocadora Lesanu, tema que abre también el último disco, fue la encargada de abrir el enorme recital. La voz aterciopelada de Patricia Quinn fue la encargada de dar paso a la larga improvisación, mientras que los últimos rezagados aún hacían aún cola para acceder a la atiborrada Razzmattazz.
Un emotivo Kamashi, presentó el siguiente tema de la velada, Asha the first, explicando jocosamente que el mismo se basaba en una la primera composición, por así decirlo, de su hija de cuatro años. Según el mismo Kamashi, su hija se despertaba cada mañana a las siete para aporrear fuertemente el piano, causando verdaderos estragos matutinos a su progenitor. Hasta que un día, la pequeña consiguió crear una pequeña melodía que el saxofonista utilizó para crear Asha the First. Esta anécdota provocó las carcajadas del entregado público barcelonés, seguidas de una atronadora ovación. Ante un público embelesado, Patrice Quinn interpretó la hermosa Lines in the Sand, donde destacó también el solo de flauta de Rickey Washington.
Acto seguido, llegó el momento hip-hop de la noche. Washington anunció que iba a hacer algo que no hace habitualmente, que es poner un disco al público. Y presentó a DJ Battelcat, legendario fundador del Hip Hop de la costa oeste estadounidense, que se lució a los platos con el tema Get Lit, poniendo de patas arriba a una enardecida audiencia. Todo ello mientras que, para sorpresa de todos, Kamasi se quedó danzando solo en el escenario.
Reconocido fanático del videojuego Street Fighter, Washington animó a los amantes de los videojuegos presentes en la sala para tararear Street Fighter Mass, tema funky de su álbum Heaven and Earth (2018). En la recta final del concierto bromeó el saxofonista que cuando escribió Together, tema ‘muy romántico’ que interpretó a continuación, volvió a casa y tuvo un bebe.
Aún con plenitud de fuerza y antes de un aclamado bis, puso broche final a la actuación con una sorprendente y rabiosa versión de Prologue, tango compuesto por el mítico argentino Astor Piazzolla.
Kamasi Washington volvió a demostrar ante un público entregado de antemano que, puristas aparte, es leyenda viva del jazz y que nada ni nadie va a variar su manera de entender el mismo. Nosotros repetiremos. Peace And Love.
Crónica realizada por David Abarca




