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14.01.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
Gula/Gola – Crítica 2026

El Centro Dramático Nacional trae hasta la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán de Madrid Gula/Gola, espectáculo multifacético de Pau Matas y Oriol Pla que ya triunfara en su estreno a finales de 2024 en el Teatre Nacional de Catalunya en Barcelona.

Gula/Gola propone, desde su mismo título, un viaje voraz por el deseo, el consumo y la insaciabilidad contemporánea, articulado a través de un lenguaje visual, físico y simbólico. Esta pieza no cuenta una historia al uso, plantea un estado, una pulsión, una forma de estar en el mundo marcada por el exceso y la carencia a la vez. Un planteamiento que ya conquistó al público y a la crítica en su estreno en Barcelona, y que llega ahora a Madrid con la misma fuerza contagiosa. Estamos ante un espectáculo que sabe comunicar sin subrayar, que confía en la inteligencia sensorial de sus espectadores, personas con la capacidad de no perder nunca el humor ni la capacidad de asombro.

En el centro de todo está Oriol Pla, un intérprete excepcional cuya presencia escénica justifica por sí sola la experiencia. Pla es un actor total, profundamente multifacético y versátil. Actor de texto cuando hace falta, clown sin red, mimo preciso, performer contemporáneo y casi atleta, capaz de llevar su cuerpo a extremos expresivos de gran exigencia física. Su dominio del ritmo, del gesto y del silencio es admirable, así como su capacidad para transitar del gag al abismo emocional en cuestión de segundos. El espectáculo, ideado junto a Pau Matas, está construido para aprovechar y exprimir ese arsenal interpretativo. Cada número, cada acción, parece pensada como un escaparate nunca complaciente de las múltiples capas de Pla, siempre al servicio de una idea mayor y no del lucimiento vacío.

La clave del funcionamiento de Gula/Gola está en su conexión constante con el público. La obra interpela, provoca, sorprende y rompe la cuarta pared de manera continua, generando una complicidad activa que mantiene la tensión y el disfrute. El espectador no es un observador pasivo, sino un cómplice necesario de lo que ocurre. Esa apelación directa, combinada con una sucesión de imágenes inesperadas y situaciones incómodamente cómicas, mantiene la atención viva durante gran parte de la función. El único pero aparece en algunos momentos narrativos más ensimismados, en los que la acción se repliega sobre sí misma y el pulso decae ligeramente, como sucede en el episodio del cuento de la niña, que rompe el flujo y diluye momentáneamente la intensidad lograda hasta entonces.

Con todo, se trata de un espectáculo que arriesga y que ensancha de manera muy saludable los límites de lo que suele ofrecer la cartelera. Gula/Gola no busca agradar sin más. Epata y motiva, empuja al espectador más allá del exceso, la hipérbole y la sátira para invitarle a imaginar otras posibilidades de expresión, de relato y de experiencia. Bajo su aparente desmesura late una reflexión profunda sobre lo que somos capaces de hacer, contar, expresar y sentir. Es un teatro que despierta y sacude desde el humor y el juego.

Un acierto del Centro Dramático Nacional haber traído esta obra a su programación. Gula/Gola deja un muy buen sabor de boca y confirma a Oriol Pla como uno de los grandes intérpretes del panorama escénico actual. La función no solo satisface, sino que abre el apetito. Sales con ganas de volver a encontrarse con su energía desbordante, de que llegue el mes de abril y verle nuevamente en la capital, en el Teatro de la Abadía, junto a su familia en Travy.

Crítica realizada por Lucas Ferreira

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