
Artemisa o Diana, según si le preguntas a griegos o romanos. Diosa salvaje, cazadora y lunar. Pero estas semanas, aprovechando el Grec Festival de Barcelona, se presenta en el Teatre Condal una Artemis (su nombre en catalán) muy diferente: el nuevo musical unipersonal de Mireia Morera. Y a esta Diana lo que le vuelve loca es el cine…
Artemis comienza en clave de ciencia ficción, planteando el lanzamiento de una misión para colonizar la luna. Tras el número inicial, de instrumentación cósmica e inspiradora, descubrimos que Diana, la protagonista, es en realidad una adolescente que quiere ser guionista de cine. Pero eso es solo la punta del iceberg…
Más allá de la incomprensión inicial del mundo que la rodea, esta Diana se va revelando poco a poco como una embaucadora obsesiva sin demasiada empatía debido a una preocupante timidez y ausencia de amistades desde que era pequeña. Parece moverse entre la Alison de Fun Home y otra Diana, la de next to normal (y como allí, aquí también hay personajes ausentes)… pero a medida que avanza la obra y la vemos precipitarse a una espiral de mentiras y egocentrismo, quizás sea más adecuado conectarla con el Rob de Alta Fidelidad o el Finch de Cómo triunfar sin dar golpe. De hecho, si un pero tiene esta obra es que el arco de redención de la protagonista es demasiado súbito, demasiado inmerecido.
También una cierta falta de cohesión: decían Hammerstein y Sondheim que el número inicial de un musical debería darnos las claves de la obra, aunque solo fueran temáticas. Y si nos atenemos a su arranque, el planteamiento de Artemis sobre empoderamiento femenino y pasión cinematográfica es una mentira, porque lo que se construye en la primera mitad (hasta el paródico número de los mandamientos de Tarantino) no es hacia donde va la segunda (caída a los infiernos, drama familiar y salvación off camera con final feliz en el epílogo). Pero a fin de cuentas, nuestra narradora no es del todo fiable…
Pero que todo esto no haga olvidar los muy buenos elementos que están presentes en Artemis, comenzando por un trabajo en escena maratoniano de la única intérprete, que se multiplica en al menos cinco personajes: Mireia Morera, divertida, con una poderosa voz en los tonos medios y a la sazón autora de letra, música y texto (bajo dirección de Pol Sanuy, y con un pequeño cameo en off de David Moreno como Dumbledore). Con una escenografía (de Joana Martí) e iluminación (de Ramon Ramiro) magníficas y, pese a ciertos tics del pop actual más hijos de su época que de la escena, una primera mitad de preciosas y narrativas canciones, Artemis quizás necesite cierto redondeo, pero es estimulante tener un nuevo musical de factura catalana que puede contarse entre one-woman shows como Tell me on a Sunday o I’m Getting My Act Together and Taking It on the Road.
Crónica realizada por Marcos Muñoz




