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17.02.2025 Teatro  
Giulio Cesare in Egitto – Crítica 2025

La nueva producción semiescenificada de Giulio Cesare in Egitto, presentada el pasado 12 de febrero en el Teatro Guimerá por Ópera de Tenerife (Islas Canarias), apostó por una versión contemporánea de la obra barroca de Handel. Bajo la dirección escénica de Bruno Berger-Gorski, esta propuesta se centró en la representación de la guerra y el poder.

Uno de los aspectos a destacar de esta producción fue que, complementando su escenografía minimalista, se pudieron ver proyecciones que nos recordaban la ocupación que Egipto ha sufrido a lo largo de la historia. La presencia de soldados en la misma entrada del teatro y su aparición en escena junto a terroristas con chalecos explosivos, generó un ambiente que nos metió en situación para lo que iba a suceder sobre el escenario. Aunque este recurso artístico podría ser cuestionado por los más puristas, estuvo en la línea de lo que Berger-Gorski quiso proponer desde el principio y obtuvo el efecto deseado.

Es indiscutible que la elección de Ottavio Dantone para la dirección musical fue todo un acierto. Desde el clavicémbalo, guió con maestría a la orquesta Accademia Bizantina, que a su vez tuvo una intervención brillante. Dantone efectuó una lectura precisa, dotando de elegancia toda la representación. Supo manejar cada sección de forma impecable, lo que permitió que cada una destacara con identidad propia.

El elenco vocal brilló en todo momento. Cada personaje se desenvolvió con total solvencia y naturalidad, destacando especialmente la Cleopatra de Marie Lys. La soprano abordó su rol magníficamente, tanto en el aspecto vocal como en el interpretativo y logró emocionar a un público que no tardó en meterse en el bolsillo. Fue particularmente emotivo su «Piangerò la sorte mia».

Raffaele Pe como Giulio Cesare demostró ser poseedor de un gran virtuosismo. Dejó claro por qué es una referencia del barroco, pues hizo gala de una técnica y un dominio del fraseo apabullantes. Sin duda es un artista completo, pues acompañó ese dominio de la voz con una interpretación de gran intensidad dramática.

Filippo Mineccia, en el rol de Ptolomeo, aportó también a su personaje una gran teatralidad, dándole la perversidad que requería la historia. Delphine Galou, como Cornelia, logró conmover con su tono dramático y su voz rica en sonoridad. Maximiliano Danta en el rol de Sesto Pompeo y Davide Giangregorio como Achilla, aportaron respectivamente equilibrio y el peso necesarios para que el drama en esta historia fuera completo.

Para amenizar el intermedio pudimos disfrutar de la magnífica interpretación de un aria de Rinaldo a cargo del contratenor David Batista.

Otro elemento destacado fue, sin duda, el diseño de vestuario a cargo de Leo Martínez. Con un claro simbolismo, Cleopatra se clonó múltiples veces en escena en diferentes figuras rindiendo homenaje a la clásica interpretación de Elizabeth Taylor. Pero también retrató a mujeres de otras épocas y otros atuendos.

En definitiva, esta visión de Giulio Cesare in Egitto logró ofrecer una visión que combinaba lo contemporáneo con la esencia de la obra. No se puede eludir el hecho de que quizás algunas decisiones escénicas pudieran generar opiniones divididas, pero si nos atenemos a lo estrictamente artístico, la solidez musical y el enorme talento vocal, junto al especial cuidado en el diseño de vestuario, permitieron que el espectáculo tuviera lo necesario para ser todo un éxito. Una propuesta arriesgada que, sin duda, dejó huella en el público del Teatro Guimerá.

Crítica realizada por Celia García

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