
El pasado domingo 19 de abril de 2026, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogió Una nit de bel canto, una gala lírica protagonizada por Pretty Yende y Xabier Anduaga. Lo que prometía ser un recital de lucimiento vocal se convirtió en una auténtica exhibición de virtuosismo y conexión con el público.
La velada se estructuró en dos partes bien diferenciadas, con un eje central en Donizetti y el repertorio francés en la primera mitad, y una segunda parte más abierta hacia Verdi, Puccini y el repertorio ligero. Un programa equilibrado que permitió alternar momentos de lucimiento individual con dúos de gran exigencia técnica.
La primera parte arrancó con Gaetano Donizetti y Quel guardo il cavaliere de Don Pasquale, donde Yende desplegó una coloratura ágil, luminosa y precisa. Pero fue la entrada de Anduaga con Ah! Mes amis de La fille du régiment la que marcó el primer gran punto de inflexión: agudos firmes, seguridad absoluta y una respuesta inmediata del público con vítores y aplausos que hicieron vibrar el teatro.
El dúo Una parola, o Adina de L’elisir d’amore confirmó el equilibrio vocal entre ambos. Tras ello, la Méditation de Thaïs de Jules Massenet aportó un respiro lírico que permitió lucir el acompañamiento pianístico. Yende volvió a brillar con Je veux vivre de Roméo et Juliette de Charles Gounod, resuelta con ligereza y precisión, mientras que Anduaga mostró un lirismo más contenido en Tombe degli avi miei / Fra poco a me ricovero de Lucia di Lammermoor. El cierre con Quoi! Vous m’aimez? / De cet aveu si tendre, el dúo de La fille du régiment, mantuvo el alto nivel vocal sin necesidad de elementos escénicos añadidos.
La segunda parte elevó la intensidad con Giuseppe Verdi. Anduaga brilló con De’ miei bollenti spiriti / Oh mio rimorso de La traviata, mostrando empuje y control, mientras que Yende aportó contraste con Meine Lippen, sie küssen so heiß de Giuditta de Franz Lehár, combinando virtuosismo y elegancia. El dúo Parigi, o cara ofreció uno de los momentos más líricos de la noche, seguido del intermezzo de Manon Lescaut de Giacomo Puccini.
El acompañamiento al piano vino de la mano de Vanessa García Diepa, cuya labor fue tan discreta como esencial. Sus interpretaciones resultaron cuidadas, siempre atentas al fraseo de los cantantes, y sus intervenciones en solitario —especialmente en los interludios— tuvieron un carácter casi hipnótico, aportando profundidad y respiración a una velada de alta exigencia vocal.
El tramo final fue especialmente celebrado: La donna è mobile de Rigoletto encendió nuevamente la sala con un Anduaga en plena forma, mientras que Yende respondió con Klänge der Heimat de Die Fledermaus de Johann Strauss, demostrando su dominio técnico. El dúo È il sol dell’anima de Rigoletto cerró el programa oficial con brillantez.
Los bises terminaron de desatar la euforia. Xabier Anduaga apostó por dos romanzas de zarzuela, donde volvió a destacar por su proyección y cercanía. Pretty Yende, por su parte, optó por un registro más ligero con I Want to Be a Prima Donna de The Enchantress y I Feel Pretty del musical West Side Story. Esta última dio paso al cierre conjunto con Tonight, también de West Side Story, que levantó al público en una ovación inmediata.
La conclusión fue la de las grandes noches: un Liceu completamente entregado, en pie, celebrando una gala donde el virtuosismo vocal fue el único protagonista. Sin artificios y sin escenografía, la música bastó para convertir la velada en una auténtica fiesta lírica. Y es que cuando el bel canto se sirve con inteligencia y entrega, el resultado trasciende el formato concierto para convertirse en celebración.
Crítica realizada por Norman Marsà




