
Los Teatros del Canal de Madrid estrenan DesproVISTO, tercera obra de la compañía murciana UpArte, y segunda cita de Teatralia Circus presentado por la Comunidad de Madrid.
¿Quién no se maravilla ante la vista de una torre humana, de unos saltos a lo desconocido o de unas piruetas sin fin? Después de Todo encaja (2015) y Áureo (2018), UpArte vuelve a los escenarios madrileños con su tercer trabajo, DESproVISTO; una propuesta innovadora inspirada en el universo del circo contemporáneo.
Desde los primeros instantes entendemos que no se trata de una obra circense cualquiera. Los 6 interpretes Alma Montero, Daniel Luengo, Guimelh Martin, Gisela Segatti, Paco Caravaca y Sofia Acosta llegan al escenario con los ojos tapados, en busca de un camino que solos no logran encontrar. Esta primera escena abre la trama de la obra, construyendo los lazos que poco a poco reunirán a cada interprete como parte de un mismo cuerpo, de un mismo núcleo.
Acrobacias, torres humanas sin fin, saltos impresionantes se suceden a lo largo de la obra, aumentando cada vez más el nivel de dificultad. Los interpretes ejecutan las acrobacias al milímetro sin nunca perder de vista la trama de la obra. A veces, parece que están volando o flotando en el aire, realizando movimientos con delicadeza y poesía. Otras veces, demuestran su potente fuerza con figuras muy físicas, una de ellas, cuando una de las interpretes sostiene el peso de sus dos compañeras en una torre interminable. En todo momento se nota la disciplina, el trabajo de precisión, la habilidad y la sincronía entre los artistas. Todo este trabajo de cooperación participa en la belleza de la obra.
Más allá de las hazañas acrobáticas, la compañía logra insuflar nueva vida al universo del circo una nueva dinámica, usando de la expresividad característica de la danza contemporánea y aportando un mensaje muy claro de humanidad y fraternidad. Los intérpretes no actúan, no desempeñan ningún papel, son solo seres humanos que han venido a desnudarse por completo ante el público. Se deshacen de cualquier artificio de una forma honesta y bruta, siempre con mucha sencillez, mucho humor y a su propio ritmo, sin prisa.
La relación con el cuerpo y su representación en nuestras sociedades tiene un papel fundamental en la obra. De hecho, todo el argumento de la obra gira alrededor del lenguaje corporal. El decorado, el vestuario y todos los elementos accesorios están relacionados con la representación que nos hacemos de nuestro cuerpo. Así, el uso de una tela de seda como segunda piel es uno de los momentos clave de la pieza. Los intérpretes se esconden detrás de ella, construyen los lazos gracias a ella, se sujetan con ella y al final, en una escena mágica, esta misma tela se convierte en un precioso vestido gigante.
Todo aquello nos recuerda que es muy importante librarse de las apariencias, de nuestros prejuicios e ideas preconcebidas si no queremos perdernos en el camino. Tenemos que volver a ser vulnerables, honestos con nosotros mismos y con los demás, y no tenerle miedo a nuestra propia desnudez.
Otro punto clave de la obra es sin duda la idea de la unión y de la fraternidad; ambas necesarias para operar este cambio. Cada uno necesita al otro para poder ejecutar un paso, una figura, asociando así confianza y riesgo a un equilibrio sutil y muy buen ejecutado. Los interpretes desprenden mucha complicidad y mucha fuerza lo que aúna más esa idea de apoyo para llegar más lejos. Así mismo, de movimientos rígidos, se convierten en movimientos más redondos, flexibles, que traducen el cambio que se está produciendo en el escenario. Poco a poco, los intérpretes dejan atrás los prejuicios, las dudas, las incomodidades y se liberan entre ellos y ante el público.
En definitiva, DESproVISTO es la promesa de pasar un buen momento en compañía de unos artistas divertidos e impresionantes. Lograron encontrar el equilibrio perfecto entre la representación técnica, arriesgada, y el humor que aporta mucha ligereza a la obra, dándole otro ritmo. Los intérpretes consiguen transmitirnos un mensaje potente y universal de auto-aceptación y de liberación. Nos vamos de la sala asombrados de lo visto y llenos de buena energía.
Crítica realizada por Angélique Travessa




