
En un mes de enero bien cargado de estrenos estimulantes que despierten la temporada, El Umbral de Primavera de Madrid comienza el nuevo año con la programación de Edipo (en una obra de teatro de falso documento situada en un set de rodaje diseñado para parecer el salón de una casa), de Mattis G. de la Fuente; una fantasía meta que reinterpreta la mitología y nuestra realidad.
Tony Galán, Sergio Boyarizo y Kevin Dornan, junto a tres invitadxs por función, protagonizarán este Edipo, con autoría y dirección de Mattis G. de la Fuente, escenografía de Claudia Bernabé y Ferrallas y Movidas y diseño del espacio sonoro de Kevin Dornan.
La historia de Edipo ya la conocemos de sobra, y esto podría ser una secuela en realidad aumentada en la que Edipo (Tony Galán), tras el destierro y su vagar por los siglos, termina en Madrid, siendo uno de los protagonistas de Los Serrano (ojo a quién de los actores se le atribuye su origen mitológico), y años después, invitado por Mediaset a organizar una reunión individual televisada, donde cada uno pone sus condiciones, y en la que vamos a participar como público, dirigidos por un regidor, y rodeados de cámaras.
Edipo es un experimento curioso de teatro en el que el planteamiento de narración abismada y constante juego con la realidad, la ficción, y todo aquello que consideramos como cierto e inalterable, se ve cuestionado y se nos propone un pacto ficcional que yo a día de hoy no he roto porque me gusta más este mundo planteado en el que Los Serrano no era una comedia casposa, cañí y plagada de ofensas a cualquier grupo poblacional, sino un relato profundo sobre un hombre castigado por su destino, un personaje mitológico que en esta realidad quizás sigue reviviendo 8 años de su vida en bucle.
Tony Galán está estupendo como Edipo, transmitiendo la profundidad de este hombre que fue sometido por el destino pero que ha podido tomar, por primera vez, las riendas de su vida, aún lejos de Tebas, de su familia original, y de un rol impuesto. Galán es un Edipo cercano, mundano, mítico, levemente atormentado, pero feliz. Él está bien, y todo está bien, y mira al futuro, que es su eternidad, con optimismo. Y fantástico está Sergio Boyarizo como Currito, con ese monólogo en off del s01e01 de Los Serrano, totalmente disruptivo que la enunciación y el movimiento corporal cambie tanto el mensaje de esa pieza, y emocione tanto escucharla.
La composición del texto de Mattis G. de la Fuente es todo lo que deberíamos pedir a la ficción teatral actual, y al ejercicio de revisitar los clásicos, desde puntos de vista alejados de lo evidente, y que sorprendan; y con este Edipo lo ha conseguido, a pesar de que el tramo final se me hiciese una travesía por el desierto, o me plantee que las acotaciones a la narración en vivo, con los testimonios de los progenitores en pantalla, quizás hagan perder cohesión, y que el profundo monólogo final de Kevin Dornan quizás merece ser un prólogo, más que un epílogo.
Crítica realizada por Ismael Lomana




