
La Sala Beckett de Barcelona recupera el último éxito de Berta Prieto: Del Fandom Al Troleig, Una Sàtira Del Bla Bla Bla. Tras el éxito de Derecho a pataleta, y de su participación como actriz y coguionista en la serie Autodefensa, Prieto propone esta sátira sobre el overthinking de la Generación Z.
La Sala Beckett de Barcelona presenta Del Fandom Al Troleig, Una Sàtira Del Bla Bla Bla, el último y alocado texto de Berta Prieto en el que la creadora nos suelta la gran perla que todos hemos llegado a pensar alguna vez: ¿nuestra vida cambiaría si dejáramos de sufrir?
Gracias al trabajo cinematográfico de Ximena White, −una guionista y directora moderna y feminista− conocemos la historia de Paula Miró, ciberactivista que en 2024 empezó su particular transición hacia una imparable estupidización personal. Para dejar de sufrir, lo más tonta posible.
Esta demoledora frase, «para dejar de sufrir, lo más tonta posible», ya nos deja entrever que el espectáculo que vamos a disfrutar no está hecho con intención de convertirse en un referente, sino que, como explica su directora, este show es una oda a la acumulación, a las mentes desordenadas y a la imposibilidad de encontrar verdades. Una linea argumental caótica y llena de sorpresas constantes para los espectadores cuya estructura ágil y dinámica está ideada para que «el espectador no le dé demasiadas vueltas a lo que pasa».
Prieto nos presenta así un seguido de escenas teatrales, meta-teatrales y otros añadidos que nuestra mente ubicará solita en la linea argumental que nosotros mismos nos creemos en la cabeza. Un viaje a lo absurdo, un juego teatral en camino al deluluismo, para siempre hablar de más, pensar de más, vivir de más. Una oda a reírse del concepto estresante que es la vida que vivimos y del peso que todos nos ponemos encima con tal de ser mejores (o creernos mejores). Una verborrea teatral simplemente adictiva.
En la obra se tratan temas como la mejora física a través de las operaciones, el tener pareja para sentirse realizada, el presionarse uno mismo para llegar a su mejor versión, la presión familiar desde la infancia para hacernos sentir lo más perfectos posible en un mundo, ya de por si, imperfecto… Un batiburrillo de ideas que… Bla, Bla, Bla… nos harán reír y reflexionar desde las butacas. Un ejercicio divertido y personal que la totalidad del público realizará mientras disfruta de una obra repleta de cosas con/sin sentido.
Porque aunque las risas están en continua exposición, toda esta historia contada a cinco voces tiene un fondo estúpidamente real en una sociedad que nos obliga a ser la mejor versión de nosotros mismos. A avanzar, a luchar diariamente por mejorar, a escalar posiciones, a cortar cabezas si es necesario para poder llegar a una cima que nunca alcanzaremos a llegar. A conseguir el primer premio -menos mal que ganamos algo- de tener una ansiedad crónica por tratar de conseguir lo imposible; cuando nada de eso nos va a hacer felices. Nada de eso nos servirá.
En la parte actoral, destacar el gran trabajo que hacen las cinco actrices en escena: Belén Barenys, Roser Dresaire, Irene Moray, Mireia Portas y Laura Roig. Actrices que, como dice su directora, son más que eso. Ellas ejecutan, pero también crean y proponen.
Cuando empezaron a trabajar el texto, este aun tenía escenas no escritas. Fue entonces cuando, a partir de situaciones que la directora proponía a las actrices y de las improvisaciones que surgían de estas, que se fueron rellenando los huecos de la línea argumental. Es más, en un momento de la obra veremos cómo Prieto les consulta cuál es la cosa nunca han hecho en escena y que morirían por hacer. Ni corta ni perezosa, esta les concede sus deseos y los incorpora en la trama como final de esta explosión contemporánea de modernidad absurda.
En la parte técnica, destacar la perfecta y minimalista escenografía ideada por Paula González, la complementaria iluminación de Gabriela Bianchi que tan bien ilustra todas las escenas, el sencillo y cercano vestuario de Chloe Campbell y el video y el sonido de Victor Diago y Iker Rañé, respectivamente, que tan presentes están en escena. Mención especial a la música original de Belén Barenys y la producción musical de Núria Barrientos que nos ofrecen momentos icónicos en escena.
Si con toda esta información, aun no sabes si acudir a disfrutar de Del Fandom Al Troleig, Una Sàtira Del Bla Bla Bla, solo puedo decirte que NO PIENSES y acudas a la Sala Beckett a dejarte sorprender. Pero, sobretodo, NO PIENSES, disfruta y ríe. Porque a veces, más que una inyección de botox en el cerebro, lo que necesitamos realmente es reírnos y dejar fluir. Algo taaaaaan fácil y taaaaaaan difícil a la vez.
Crítica realizada por Norman Marsà




