
Consulta familiar, escrita por Marga Arrom y dirigida por Alba Collado, llega a El Maldà de Barcelona, como parte de la programación del Grec Festival Barcelona, con una comedia de situación que demuestra que los secretos familiares siempre encuentran el momento de salir a la luz. En apenas setenta minutos, la función construye un enredo tan ágil como divertido, donde cada nueva revelación alimenta un mecanismo cómico que no deja de crecer.
Silvia acude a terapia convencida de que buena parte de sus problemas tienen origen en la exigente relación que mantiene con su madre. Lo que parecía una sesión psicológica más cambia radicalmente cuando descubre que su madre y su terapeuta se conocen mucho mejor de lo que imaginaba. Casualidades de la vida. A partir de ese momento, las piezas empiezan a encajar de forma inesperada mientras un popular pódcast y una sucesión de confidencias convierten la consulta en el escenario perfecto para destapar una historia familiar mucho más jugosa de lo que parecía.
Ahí reside uno de los mayores aciertos del texto de Marga Arrom. La autora domina los códigos de la comedia de situación y construye un libreto sencillo pero dinámico que dosifica la información con inteligencia, permitiendo que cada descubrimiento impulse el siguiente sin perder nunca el ritmo. El humor nace de los propios personajes, de sus contradicciones y de la imposibilidad de controlar una situación que, cuanto más intentan arreglar, más se complica.
La dramaturgia encuentra además un aliado inesperado en la música. Lejos de ser un simple acompañamiento, las canciones se integran con naturalidad en la acción y funcionan como un vehículo narrativo más. Allí donde los personajes callan o no se atreven a expresarse, la música toma el relevo y remarca en voz alta aquello que el texto apenas insinúa, aportando una frescura que refuerza el carácter desenfadado del montaje.
Todo ello encuentra el equilibrio gracias a la dirección de Alba Collado, que demuestra un excelente dominio del tempo cómico. La directora sabe cuándo dejar respirar las escenas para que las actrices exploten todas las posibilidades de sus personajes y cuándo acelerar el ritmo para que cada réplica llegue en el momento exacto. Ese trabajo de precisión consigue que la función avance con una naturalidad admirable y explica que sus setenta minutos pasen prácticamente sin que el espectador sea consciente del tiempo.
Si el texto y la dirección funcionan con tanta eficacia es porque encuentran el mejor aliado posible en un reparto perfectamente compenetrado. Las tres actrices entienden a la perfección el tono de la función y aprovechan cada situación para sacar el máximo partido a unos personajes llenos de contradicciones, consiguiendo que el humor fluya con absoluta naturalidad sin perder nunca la credibilidad.
Laura Pau firma una interpretación altamente hipocondríaca como Silvia, una joven incapaz de encontrar su lugar y que convierte cada duda en un nuevo motivo para cuestionarse a sí misma y a quienes la rodean. La actriz construye un personaje tan vulnerable como cercano, logrando que el público conecte rápidamente con sus inseguridades mientras se deja arrastrar por un caos que no deja de crecer.
Frente a ella, Núria Cuyàs compone una psicóloga tan rigurosa en su consulta como incapaz de separar su vida profesional de la personal cuando las circunstancias comienzan a desbordarla. La actriz mantiene con precisión ese delicado equilibrio entre la contención que exige su profesión y la espontaneidad que aflora cuando la situación empieza a escapársele de las manos.
Y si hay alguien que disfruta jugando con el enredo es Annabel Totusaus. Su madre despreocupada, experta en esquivar responsabilidades y lanzar balones fuera, se convierte en el auténtico motor del conflicto. La actriz dota al personaje de un carisma irresistible y de un sentido del humor que hace que incluso sus decisiones más cuestionables resulten enormemente divertidas. Es imposible no disfrutar viendo cómo intenta salir airosa de una situación que, en realidad, ella misma ha desencadenado.
La química entre las tres intérpretes resulta determinante para que el mecanismo de la comedia funcione con tanta precisión. Cada réplica encuentra su respuesta en el momento exacto y cada silencio tiene un propósito dentro de una función donde el ritmo nunca decae.
La escenografía de Enric Romaní apuesta por la sencillez y aprovecha inteligentemente las dimensiones de El Maldà. La consulta psicológica está resuelta con los elementos justos, mientras que la gran cortina del fondo facilita las constantes entradas y salidas propias de una comedia de situación sin romper en ningún momento el ritmo de la representación.
La iluminación de Clàudia Serra acompaña con acierto el desarrollo de la historia, subrayando momentos muy concretos y puntuales como las llamadas telefónicas, los números musicales o el único cambio de espacio que plantea la función hacia su desenlace. Por su parte, el diseño sonoro de Aina Serena cumple su cometido con discreción y precisión, integrándose con naturalidad en un montaje donde la música adquiere un papel narrativo fundamental.
Consulta familiar es una comedia fresca, dinámica y sencilla que entiende perfectamente cómo dosificar la información para mantener al espectador pegado a la historia. Marga Arrom firma un texto ágil y divertido ideal para las noches de verano, Alba Collado lo dirige con un pulso impecable y el trío formado por Laura Pau, Núria Cuyàs y Annabel Totusaus convierte cada escena en un auténtico regalo para el público. Setenta minutos de humor, enredos y complicidad que confirman que, cuando un texto, una dirección y un reparto reman en la misma dirección, la comedia encuentra su mejor versión. Ahora solo nos falta leer el libro y que hagan la serie.
Crítica realizada por Norman Marsà




