
Boira es la propuesta que estos días acoge el Teatre Nacional de Catalunya de Barcelona en su Sala Petita, un texto de la dramaturga contemporánea Lluïsa Cunillé bajo la dirección de Lurdes Barba. Albert Pérez, Àurea Márquez y Lina Lambert, junto a otros intérpretes, encarnan a personajes cuyas vidas se ven atravesadas por la misma densidad de la niebla que domina el exterior.

La primera producción íntegra de un Lorca del Teatre Lliure de Barcelona se estrenó el año pasado y se vuelve a programar estos días en la misma sala. Un montaje del que ha sido su director artístico estos últimos años, Juan Carlos Martel Bayod, que ofrece al público catalán una nueva oportunidad de ver de nuevo Yerma, el clásico de Federico García Lorca.

La Sala Beckett de Barcelona da el pistoletazo de salida al ciclo #jotambé con Sandra, escrita y dirigida por Daniela Feixas. Una pieza que se adentra en un engranaje puesto en marcha a partir del extrañamiento y el vínculo entre dos personajes que lo son en presencia y en esencia y que Elena Tarrats y Josep Julien defienden con acierto alusivo y sugerente.

La Sala Atrium alcanza su primera década de vida y recupera Júlia. Una mirada recíproca, desde y hacia el original de Strindberg, que Raimon Molins acerca a su vertiente más subjetiva y multidisciplinar. Profunda sacudida posmoderna respecto al naturalismo determinista del sueco que alza el vuelo gracias a un reparto sólido y una protagonista incandescente hasta la endotermia.

Paco Zarzoso, actor, director y dramaturgo, firma autoría en La casa de les aranyes que está estos días en la Sala Petita del TNC. Con un veintena de obras a sus espaldas, ha conseguido un trabajo pulido y atrayente, que engancha al espectador nada más empezar.

La Sala Beckett acoge el estreno del nuevo texto de Josep Maria Miró como uno de los eventos centrales del ciclo dedicado a su teatro. Olvidémonos de ser turistas ofrece un aliciente añadido y es que, esta vez, la propuesta está dirigida de fuera hacia dentro. Es decir, autoría y dirección no coinciden y la segunda viene firmada por Gabriela Izcovich.

El Mercat de les Flors ha sido testigo de un hecho tan insólito como apasionante. Pocas veces la necesidad de un ser humano de expresarse, comunicarse y manifestarse a través de la creación artística se transmite con tanta urgencia y, a la vez, con tanta intensidad y precisión como en este espectáculo.




