
Pocas óperas abrazan el exceso con tanta convicción como La Gioconda de Ponchielli, y su regreso al Gran Teatre del Liceu de Barcelona confirma que el melodrama, cuando se ejecuta sin miedo, sigue siendo un arma de altísimo voltaje emocional. Una ópera que se vive como un vendaval de pasiones extremas, de arias que desgarran y silencios que pesan como sentencias.

El Gran Teatre del Liceu acoge un nuevo estreno de Un Ballo in Maschera de Giuseppe Verdi. Una aproximación de Vicent Boussard que capta tanto el espectro romántico como psicológico de la pieza y que prioriza la fuerza de la música y las interpretaciones por encima de una puesta en escen, antes minuciosa que minimalista, que trabaja el claroscuro de manera transversal.




