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01.04.2016 Críticas  
¡Y por fin llegaron las monjas!

Tras una larga gira pasando por distintos puntos de la geografía española, aterriza en Madrid la nueva producción de Stage SISTER ACT. La puesta en escena de la mítica película protagoniza por Whoopi Goldberg en 1992 y, en esta ocasión, co-producida por El Terrat, Stage y la propia Whoopi.

Ellos son los principales artífices de que podamos disfrutar de un espectáculo tan brillante y con tanta purpurina. Y es que el Nuevo Teatro Alcalá parece que le ha cogido el gusto a impactar y dejar con buen sabor de boca al público más castizo con la acertada elección de su cartelera.

Para los que aún no han podido ver la película o disfrutar del espectáculo os avanzamos que cuenta las aventuras y desventuras de Deloris van Cartier, una joven rebelde refugiada en un convento de monjas tras ser la principal testigo de un asesinato. Todo ello, pese a las quejas y desesperación de la madre superiora.

El musical abre con un estallido de color. Un gran juego de potentes luces nos trasladarán a diferentes espacios y números corales, que harán la delicia de los espectadores y que cobran especial fuerza en los solos; como es el ejemplo del número de Eddie Souther (Edu Engonga), el tímido y patoso policía enamorado de la joven protagonista. Y es que nada más escuchar los primeros acordes de SISTER ACT, la humilde orquesta ya nos desvela que estamos ante un gran espectáculo con canciones pegadizas que nos atraparán durante dos impactantes actos.

En cuanto a la escenografía, podríamos decir que es sencilla para lo que estamos acostumbrados en las producciones de Stage. Formada por unos enormes telares proyectados, estos nos recrean la sobriedad y seriedad de un gran convento dedicado al coro, a la oración y a la férrea firmeza de la madre superiora.

Del vestuario destacamos los rápidos e inesperados cambios, que según avanza el espectáculo van evolucionando en complejidad y espectacularidad. Según vamos conociendo más a cada una de las simpáticas y sorprendentes monjitas, estas nos dejan sin habla para culminar en el famosos tema «llévame al cielo».

No podemos dejar pasar la oportunidad de hacer especial hincapié en el fantástico elenco capitaneado por Àngels Gonyalons, quien desempeña el papel de la madre superiora. Un personaje tan bien interpretado que no te dejará apartar la mirada del escenario. Ella es un referente en el teatro musical de nuestro país y lo demuestra con creces; una interpretación soberbia y admirable. Por otro lado, tenemos a la protagonista indiscutible de esta historia: la revolucionaria Deloris Van Cartier. Interpretada por Mirea Mambo, la actriz se convierte en uno de los grandes descubrimientos de la temporada; que defiende como un huracán un personaje tan marcado y estudiado bajo la supervisión de Whoopie. Un derroche de energía del cual alabamos su mérito y una fantástica voz. Por su lado, el elenco de monjas cumple fielmente con lo que se espera, arrancan por completo la carcajada del público en todas sus apariciones; creando un espectáculo dinámico y distendido.

No hay duda que estamos ante un espectáculo cargado de energía. Un montaje que lleva muchísimos kilómetros a sus espaldas para, finalmente, traernos a Madrid todo el esplendor del convento y hacernos levantar de la butaca. Recomendado al 100%; no ha mejor manera de llegar al cielo que que dejarse llevar por estas alocadas monjas. Les auguramos una exitosa y gloriosa temporada en la capital.

Crítica realizada por Patricia Chavarri

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