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13.04.2026 Críticas / Crónicas, Teatro  
Crónica de una siesta mientras el mundo arde – Crítica 2026

El Umbral de Primavera de Madrid no verá más abriles: esta sexta edición de [abril imaginario] marca el fin de un ciclo nacido en esta sede que ahora anuncia su cierre. Seis proyectos, bajo la guía de Carlos Tuñón y [los números imaginarios], ponen el broche a una etapa que, al igual que el legado de la sala, será eterno y espero que busque seguir sumando años como referente anual.

La programación de jueves a domingo (con matinales los fines de semana) hasta el 26 de abril, despliega un abanico diverso: ‘Crónica de una siesta mientras el mundo arde’ (Carlos Gorbe, psique), ‘60 sodomitas a los cuales hice quemar’ (Ian Loren, memoria), ‘OBRA DURACIÓN ZONA’ (Burgos y Orteu, deriva), ‘sospechosos huīdas’ (Jósbel Lobo, exilio), ‘La inocencia de los lirios’ (Laura Iglesias, ritual) y ‘Un archipiélago colapsa’ (Paul Stein, fragilidad). Como hilo conductor botánico, cada compañía ha custodiado desde octubre una planta que simboliza y acompaña el crecimiento de su pieza hasta este estreno final.

La pieza que inaugura este [abril imaginario] es Crónica de una siesta mientras el mundo arde, un proyecto de autoficción de Carlos Gorbe quien, bajo su sello Carlos Gorbe Produce, asume la autoría, dirección, interpretación y gran parte del diseño artístico. En este viaje semimusical, Gorbe cuenta con el apoyo fundamental de Mikel Aróstegui en la ayudantía de dirección y dramaturgia, Manuel Tejero en la iluminación, y la colaboración de Nacho Sánchez en la escenografía, además de un equipo visual integrado por Ian Loren, Alejandro Pau y Mario Alonso.

Wonderful Life de Black dice que no hace falta correr y esconderse, ni reirse ni llorar, porque el sol está brillando, y la vida es maravillosa, pero ahí estás tu casa, solx, mirando las grietas de la pared, mientras la cama te llama. Quizas todo pasa por tener a tu lado a tu amigx, que te saque de la cama, que te anime a peinarte un poco y a salir a pasear por el barrio. Pero tu amigx tiene su vida, y seguro que le viene fatal cogerte el teléfono, o directamente ha quedado con gente más guapx, más lista, o con una vida cultural arrolladora. Quizas no es tan buena idea salir a la calle. Quizas no es tan buena idea llamarle. Quizas no es tan buena idea ni echarse desodorante. Quizas no es la mejor idea salir de la cama.

Y asi pasa un dia, y otro, y una siesta, y otra, y otro video del TikTok y otro scroll en el Omegle, y otra botella de yogur batido que se acaba (en mi caso es otra botella de vermut). Y en este bucle ansioso y triste se mueve Carlos Gorbe en Crónica de una siesta mientras el mundo arde. Been there, done that. Y quien dice siesta, dice noche sin fin en la que no te tumba ni el Lorazepam, ni el Diazepam, ni el licor de madroño. Y donde aqui es un cuarto, tu casa, tu espacio, tu refugio, podria ser el bagno de la discoteca, el salon de tu amigx en una tarde de juegos de mesa, o la sobremesa de una comida en la casa de tu abuela. Una vez que la melancolia (por utilizar algo que incomode menos leer que la tristeza o la depresion) hace su entrada triunfal en tu vida, ha llegado para quedarse, como el fascismo, y lo unico que te queda es asimilar como adaptar tu vida a una realidad incomoda y hacer que afecte lo minimo a tu productividad, o tu existencia en general.

Carlos Gorbe explica muy bien el fenómeno con el «stall» en la aviación, y esas entradas y salidas en la reflexión/disociación es lo mas parecido a vivir con un trastorno que, si cuentas con los medios económicos, la terapia te podrá ayudar. Pero y estar así, ¿hasta cuando?. Gorbe está extraordinario regodeándose en la autoficción, cumpliendo el audio profético de su madre, y el trabajo de luces de Manuel Tejero y el apoyo en visuales de Ian Loren, Alejandro Pau y Mario Alonso hacen redonda una propuesta que es el perfecto descorche para una edición del [abril imaginario] que va a ser histórica, y tengo grandes esperanzas que memorable, no solo por el fin de una etapa creativa, vital y teatral.

Crónica de una siesta mientras el mundo arde es dispersa, imperfecta, un flujo de pensamiento trasladado a la escena y apoyado en un acompañamiento musical que eleva la propuesta a concierto dramatizado, a perfecta propuesta de musical contemporáneo, con el suficiente potencial creativo para ser una sorpresa (real) del off madrileño, y perfecta ampliación del universo dramático de Carlos Gorbe y todxs su amigxs involucradas y por involucrar. #aboutlastnight de Olivia Delcan, en 2019 sentaba unas bases de la propuesta para la que esta Crónica podría ser un perfecto spin-off, un desarrollo de personaje de aquel Carlos al que le rompían el corazón pero al que al menos, igual que aqui, le quedaba bailar, como de pequeño en su cuarto, o rodeada de lxs amigxs, porque ellxs siempre estarán ahí.

Crítica realizada por Ismael Lomana

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