
El siempre apreciado Carlo Goldoni vuelve a los escenarios de Barcelona de la mano de Els Pirates Teatre, que condensan en El Maldà las tres obras de la Trilogia della Villeggiatura en 90 minutos de comedia, con base clásica, un giro moderno, una decena de personajes repartidos entre cuatro artistas y bajo el título L’estiueig.
En 1761, el veneciano Carlo Goldoni escribió una trilogía teatral para el Teatro di San Luca de su ciudad, compuesta por las comedias Le smanie per la villeggiatura, Le avventure della villeggiatura e Il ritorno dalla villeggiatura. En ellas, hablaba de los sacrificios que la clase media hacía para irse de vacaciones, endeudándose para aparentar y competir con sus vecinos, los enredos sentimentales y de patrimonio que ocurrían durante el veraneo en la villa de Montenero, y la vuelta a la normalidad posterior, donde el sentido común acababa imponiéndose a las emociones desatadas.
A partir de esas obras, desde la traducción de Julia Calzada, Adrià Aubert y Carla Coll elaboran y dirigen una nueva dramaturgia. Le smanie se convierte así en el primer acto, Le avventure permanece bastante reconocible como núcleo de la obra… pero la conclusión de Il ritorno se convierte en una fantasía moderna donde el realismo de la «vuelta a la normalidad» sacude los corsés sociales y la dinámica fatalista original… con algún que otro guiño desenfadado a un hito de la comedia catalana como Plats Bruts.
Núria Cuyàs, Ricard Farré, Laura Pau y Arnau Puig se reparten una decena de papeles, entre patrones y servicio de las dos familias, con música de Ariadna Cabiró. Sin llegar a ser un musical al uso, la obra sí que contiene un par de números musicales que Pirates Teatre interpreta con su habitual eficacia y buen humor. L’estiueig da particularmente voz a los personajes femeninos de Cuyàs y Pau, mujeres atrapadas por las expectativas de sociedad o que las envían a paseo, frente a los «héroes» masculinos muy poco heroicos pero divertidos de Farré (quizás el más polifacético) y Puig. En general, y más allá de los tipos reconocibles que encarna cada uno de ellos, Pirates les da un giro, una vuelta que los hace más de carne y hueso.
El vestuario de época —ideado por Maria Albadalejo— y la escenografía sencilla —creada por Enric Romaní, que reutiliza elementos de La mascarada, Somni d’una nit d’estiu, La setena porta y Gran Fracaroli, y está dominada por un clásico y magnífico telón pintado por Clàudia Carreras— resultan eficaces; además, el propio espacio y el suelo de El Maldà contribuyen a otorgarle esa pátina clásica.
La revisión del material clásico desde la óptica actual puede chirriar a algunos. Para nosotros, resulta refrescante poder aportar la mirada moderna a las historias del pasado: no en vano Goldoni estaba retratando a la sociedad de su momento, fuera en las vidas de los pescadores de la cercana Chioggia o en los tejemanejes románticos de los burgueses. Y todos sabemos que, incluso hoy, podemos necesitar unas vacaciones de según qué vacaciones…
Crítica realizada por Marcos Muñoz




