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30.01.2026 Críticas / Crónicas, Música  
Orfeo ed Eurídice – Crítica 2026

Ópera de Tenerife presentó en el Auditorio de Tenerife los días 22 y 23 de enero Orfeo ed Euridice de Christoph Willibald Gluck en una nueva producción propia. La propuesta contó con la dirección musical de Jordi Francés y con la escenografía y coreografía de Pep Ramis y María Muñoz, creadores de la compañía Mal Pelo.

Desde el comienzo quedó patente que no íbamos a presenciar una representación convencional de esta historia. La misma puesta en escena, minimalista, monocromática y sin estridencias fue indicativo de ese hecho. El reto estaba en lograr que, a pesar de esa aparente simpleza, se pudiera conseguir el nivel de potencia suficiente para hacernos navegar por una de los relatos más dramáticos de la mitología griega.

El responsable de esta propuesta escénica, junto a un vestuario que rechazó cualquier exceso visual, se llama Lluc Castells. Parecía que Castells no quiso distraer la atención del verdadero protagonista de la obra: la pérdida de Orfeo, su imposibilidad de aceptarla y su viaje angustioso al abismo. Dicha decisión fue totalmente acertada y aplaudida, porque logró su propósito, dejándonos a todos sorprendidos y a la vez maravillados.

En el aspecto musical, la dirección de Jordi Francés ofreció una lectura clara y armónica, buscando en todo momento la sintonía entre la partitura y lo que ocurría en el escenario. La presencia del ensemble Concerto München sobre este mismo, fue el nexo definitivo para que músicos y voces fueran uno.

El Coro Titular de Ópera de Tenerife–Intermezzo, con la dirección de Miguel Ángel Arqued, tuvo un protagonismo especial. Su intervención fue esencial para el drama. Con enorme acierto, sus intervenciones aportaron profundidad y emociones de principio a fin. Por enésima vez puedo decir que este coro está hecho a prueba de bombas y que no hay partitura que se les resista, lo cual hace que sea cada vez más admirable.

En el apartado vocal, la mezzosoprano Teresa Iervolino afrontó el difícil rol de Orfeo con una interpretación sólida, destacando especialmente su capacidad para mostrar el dolor por la pérdida y la tortura mental. La soprano Ana Vieira Leite, como Eurídice, le dio el toque sensible y emotivo, regalándonos una maravillosa interpretación con el aria Che fiero momento.

Esta producción de Orfeo ed Euridice propuso una experiencia que respetó con éxito la intención original de Gluck de reflejar la sencillez y el poder de la tragedia griega mediante la poesía y la acción dramática. Causó impacto, pero desde la armonía y la emoción. El público aplaudió emocionado tras los últimos acordes, llevándose a casa la tristeza compartida por un amor trágico.

Crítica realizada por Celia García

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