
Alvaro Tato y Yayo Cáceres, dramaturgo y director, llevan Tebanas al Teatro de la Abadía de Madrid. Espectáculo con el que sintetizan la maestría en la tragedia y la comedia de tres grandes helénicos: Esquilo, Sófocles y Eurípides.
Tebanas propone una condensación coral del ciclo tebano, reuniendo en un solo montaje las tres grandes tragedias firmadas por Esquilo, Sófocles y Eurípides. Una síntesis que asume el reto de atravesar una de las sagas fundacionales del teatro occidental —la estirpe de Edipo y sus descendientes— desde una mirada recapituladora y física, en la que un joven elenco canta y narra, mutando constantemente de personaje. La función se articula como un relato colectivo que expone una genealogía marcada por la transgresión de los tabúes sociales y morales, llevados hasta sus últimas consecuencias. Más que ilustrar los mitos, el montaje los hace circular en escena, subrayando su vigencia como relato extremo sobre el poder, la culpa y la herencia.
La compañía Ay Teatro es reconocida por el trabajo conjunto del dramaturgo Álvaro Tato y el director Yayo Cáceres, creadores con una sólida trayectoria en la relectura de los clásicos. Ambos han firmado títulos -como Burro, Vive Molière o Malvivir– que destacan por su musicalidad, precisión verbal y capacidad para dialogar con el presente sin traicionar las fuentes.
La apuesta de Tebanas por combinar “tres en uno” se resuelve como un ejercicio de síntesis eficaz. Lejos de la acumulación, el montaje selecciona pasajes fundamentales y los exacerba en escena, concentrando el conflicto hasta dejar al descubierto la intensidad esencial de cada tragedia. En este proceso, la propuesta no renuncia a introducir y elevar matices de comicidad cuando el material lo permite. La convivencia de registros se apoya en el buen hacer del elenco. Cira Ascanio, Marta Estal, Mario García, Fran Garzía, Daniel Migueláñez y Mario Salas de Rueda transitan con solvencia entre lo solemne y lo lúdico, sosteniendo el pulso del relato y la coherencia del conjunto.
La puesta en escena se apoya en una inteligente utilización de la sala principal del Teatro de la Abadía, con una escenografía (Ay Teatro y Tatiana de Sarabia) de corte minimalista que recurre a pocos elementos de atrezo, todos ellos de carácter multifuncional. La iluminación (Miguel Á. Camacho) desempeña un papel central, articulando los clímax y subrayando los pasajes de mayor carga dramática con precisión y sobriedad. El vestuario (también de Tatiana de Sarabia), igualmente contenido, incorpora aderezos que permiten derivar hacia lo cómico cuando es necesario, introduciendo mayor dinamismo y movimiento, frente a una fisicidad más estoica en los momentos trágicos. A ello se suma la interpretación musical en directo, integrada orgánicamente en la acción y puesta al servicio del relato.
Nos encontramos, en conjunto, ante una propuesta apta para espectadores duchos en teatro clásico, más que para quienes buscan una contemporaneidad explícita. Sin embargo, Tebanas resulta accesible y sugerente para todo tipo de públicos al demostrar que los grandes textos admiten múltiples vías de puesta en escena. En este caso, el foco se desplaza hacia la calidad del elenco y el ejercicio textual y estructural firmado por Tato y Cáceres, recordando que la tradición sigue siendo un terreno fértil para nuevas lecturas cuando se aborda con conocimiento y criterio.
Crítica realizada por Lucas Ferreira




