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11.12.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Fins la cuina! – Crítica 2025

La Sala Pangolí de Barcelona presenta Fins la cuina!, una comedia reivindicativa que aborda uno de los temas más comentados —y sufridos— por jóvenes y no tan jóvenes: la vivienda. Con guión y dirección de Sergio Cerdán, la obra nos presenta una historia fugaz, intensa, crítica y tremendamente divertida, situada enteramente en un piso de Gràcia.

La Sala Pangolí acoge este teatro íntimo y cercano con una escenografía muy sencilla: un sofá, una mesa y varias cajas. Aun así, los cuatro intérpretes consiguen llenar el espacio con energía, dando vida a dos parejas que están a punto de iniciar un nuevo capítulo. La emoción por independizarse —ese paso de gigante con el que todos soñamos— se desmorona en cuestión de segundos por culpa de un imprevisto que nadie vio venir.

La historia arranca con dos parejas que descubren que el casero ha decidido, aprovechándose de la situación social, alquilar el mismo piso a ambas. Este conflicto tan real y tan doloroso en Barcelona se convierte aquí en el motor de una comedia que mezcla caos, desesperación y mucho ingenio.

En esta función debutó Jaume Ibars, quien estuvo acompañado por Hugo Marlo, Brandon Caritg y Gerard Pitarque. Los intérpretes nos atrapan desde el primer momento con una combinación de risas, tensión creciente y una química muy creíble entre las parejas. Las expresiones exageradas y la entrega física de los intérpretes funcionaron especialmente bien en una obra tan caótica como esta.

Las situaciones cómicas, los juegos, los impulsos y las exageraciones llenan el ambiente de carcajadas. Esa exageración funciona muy bien porque, además de entretener, te hace reflexionar —especialmente si eres joven en BarcelonaPep Munta, Dave Zulueta y Alejandro Chaparro refuerzan la conexión entre público e intérpretes, aportando ritmo y suavizando la crítica para mantener el tono fresco y divertido.

Definitivamente, Fins la cuina! es una experiencia que sorprende por su honestidad. Sales con la sensación de haber visto algo pequeño pero necesario, una comedia que no pretende cambiar el mundo, pero sí señalarlo con humor y cariño. Y, sinceramente, en tiempos como estos, eso ya es un regalo.

Crítica realizada por Yadi Agurto

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