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08.12.2025 Críticas / Crónicas, Música  
The Jazz Room: Tributo al Blues – Crónica 2025

Café Berlín de Madrid acogió este fin de semana a The Art Society con The Jazz Room: Tributo al Blues. En colaboración con Fever, el grupo recordó clásicos como Sweet Home Chicago, The Thrill Is Gone y/o I’d Rather Go Blind, mientras conseguía que el público entrara de lleno en ese ambiente del Misisipi de los años 20s y 30s, donde cada canción salía directamente del alma.

The Jazz Room: Tributo al Blues es un espectáculo formado por cinco artistas cuyo talento tiene una raíz común: la devoción por el género. Aunque el repertorio está cerrado, los solos tienen esa chispa improvisada que hace que cada versión sea única y mantenga al público atento a cada instante. Los dos vocalistas, que además tocan instrumento, aportan fuerza y variedad, haciendo que el directo se sienta vivo en todo momento.

Uno de ellos es Néstor Pardo, guitarrista gallego con raíces cubanas que se fue a Misisipi con dieciocho años. Se le nota la experiencia desde que pisa el escenario. Su voz tiene ese toque áspero tan característico del blues, con un punto de country que por momentos recuerda vagamente a Dylan, aunque también podría encajar en estilos más actuales. Pero lo verdaderamente hipnótico es su capacidad de convocar, incluso a capela, la América profunda de hace un siglo. En sus manos, la guitarra deja de ser instrumento para convertirse en prolongación del cuerpo: cada rasgueo es preciso, fluido, con precisión casi quirúrgica. Es, sin duda, una de las piezas clave del show.

El otro gran descubrimiento de la noche fue Art Zaldivar a la batería. Lejos del rol discreto que suele asociarse al instrumento, Zaldivar canta con una solvencia que sorprende y brilla con fuerza. Tras interpretar su primera canción, el público reaccionó de inmediato. Tiene un timbre potente y carismático, y por momentos parece que estés escuchando a un artista consagrado. Su doble función, motor rítmico y voz protagonista en algunas ocasiones, añade una dimensión insólita y refrescante al conjunto.

No hay que olvidar el maravilloso trabajo como miembro del grupo de Javier Sánchez, en el contrabajo y Leo Fender, con el bajo. Si bien no tienen un papel tan protagonista, la función no saldría adelante sin su talento. No se queda atrás, Oscar de la Cruz, con la armónica. Sus interpretaciones y solos, llenan de color y hacen vibrar tanto las canciones como al público.

Uno de los aciertos del concierto fue su narrativa espontánea: entre tema y tema, los músicos comparten anécdotas breves, guiños humorísticos y comentarios que estrechan la distancia con el espectador. Incluso invitan al público a participar a través de imitaciones o coros, construyendo una atmósfera muy propia del espíritu del blues, género que nació para compartirse.

El ambiente del Café Berlín acompaña perfectamente al evento. Un local acogedor, con forma semicircular, que hace que todo el mundo tenga buena visión del escenario. La iluminación está muy bien medida, y el sonido es excelente esté uno donde esté.

En resumen, si buscas una noche diferente, sin pretensiones pero con mucha alma, The Jazz Room: Tributo al Blues es una opción fantástica. La música, el ambiente y la energía del grupo te hacen viajar durante una hora a un lugar y un tiempo donde el blues lo era todo.

Crítica realizada por Lola Barceló

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