
Los Miserables, el gran título del teatro musical basado en la novela de Víctor Hugo, vuelve a Madrid, al Teatro Apolo en una producción dirigida por Víctor Conde y con el maestro Enric Garcia al mando de su orquesta. Un montaje con el que disfrutar de una partitura excepcional y una historia que, como la buena literatura, está por encima del paso del tiempo.
Desde su concepción por Alain Boublil (libreto) y Claude‑Michel Schönberg (música), y su producción original por Cameron Mackintosh, Los Miserables se alzó como un hito del teatro musical. Estrenado en 1985 en Londres, pronto se convirtió en un fenómeno global. A día de hoy ha recorrido más de 400 ciudades en 53 países, traducido a 22 idiomas y visto por más de 130 millones de espectadores. Su éxito mundial lo consagra como uno de los musicales más longevos y célebres de todos los tiempos. Esta es la tercera vez que Los Miserables llegan a Madrid. La primera ocasión tuvo lugar en 1992, en el mismo teatro que ahora les acoge, el Teatro Apolo. La segunda, en 2010, se instalaron en el Lope de Vega.
La historia que nos cuenta Los Miserables adapta lo ideado por el literato francés Víctor Hugo en su novela homónima. Cientos de páginas articuladas en un viaje heroico que incluye redención, injusticia, pobreza, lucha social, amor y sacrificio. A través de su protagonista, Jean Valjean, un exconvicto que trata de rehacer su vida tras ser liberado, se exploran temas de dignidad humana, compasión, desigualdad, esperanza y rebeldía. En un mundo en el que la pobreza aplasta y las clases privilegiadas ignoran el sufrimiento, la novela pone de relieve la urgencia de la justicia social. Temas universales y atemporales que consiguen que Los Miserables suene actual y provoque que sus espectadores se sigan emocionando.
El montaje recién estrenado en el Teatro Apolo es un alarde de concepto artístico y traducción técnica, a la altura de la magnitud narrativa de la obra. El equipo creativo consigue traducir lo tumultuoso y lo íntimo con sumo acierto. En escena, lo tumultuoso de las barricadas y el París revolucionario de mediados del siglo XIX vibra con cruda energía. A la vez, los momentos de intimidad —humillación, tristeza, culpa, esperanza— se palpan con hondura. Súmese a ello su sentido del contraste, de lo oscuro y marginal a lo burgués y lujoso, a lo íntimo y lo colectivo.
En el apartado del elenco, destacar su gran labor. Adrián Salzedo como Jean Valjean, Pitu Manubens como Javert, Teresa Ferrer como Fantine y Alèxia Pascual como Cosette dan vida a los papeles principales con voces fuertes, matices emocionales y una amplitud vocal que acompaña el recorrido dramático de sus personajes. Además, en los papeles secundarios, destacan Xavi Melero y Malia Conde como el oscuro matrimonio tabernero Thénardier. Un doble plano, protagonistas intensos y secundarios carismáticos, que dota al espectáculo de riqueza coral y de profundidad dramática.
Como conclusión, un montaje digno de los grandes escenarios internacionales. Un espectáculo compacto y potente que refuerza la idea de que Madrid confirma su papel como una de las capitales del teatro musical en español. Una producción que demuestra que, con un gran equipo creativo, una visión artística cuidada y un elenco potente vocal e interpretativamente, los clásicos siguen haciendo vibrar tanto a las nuevas generaciones como a los que ya peinan canas en el patio de butacas. Los Miserables, estos miserable, es una experiencia escénica que no hay que dejar pasar.
Crítica realizada por Lucas Ferreira




