
Nave 10 Matadero (Madrid) estrena Filosofía mundana, una propuesta de Luis Luque a partir de microensayos del escritor y filósofo Javier Gomá Lanzón, en la que lo mejor son sus cuatro intérpretes: Jorge Calvo, Marta Larralde, Pepe Ocio y Laura Pamplona.
El teatro puede y debe ser un campo fértil para practicar lo que propone la filosofía. Un lugar donde las ideas no se limitan a volar en abstracto, sino que se encarnan, se habitan y se comparten. Propósitos que trasluce el pensamiento de Javier Gomá Lanzón, filósofo, ensayista, director de la Fundación Juan March, defensor de la ejemplaridad pública, la reflexión sobre lo cotidiano y la dignidad humana desde un pensamiento accesible y vivo. Y alguien que ya sabe lo que es escucharse sobre el escenario, en 2017 se estrenó con Inconsolable en el Teatro María Guerrero (Centro Dramático Nacional).
En cuanto al origen de Filosofía mundana, hay que remitirse al libro homónimo de Gomá, publicado originalmente hace casi una década y que compila microensayos publicados previamente. Textos que exploran cuestiones como el amor, la suerte, la belleza, la dignidad o el sentido de la vida desde un ejercicio que parte de lo cotidiano y lo cercano, de lo común, para a partir de ahí activa el ejercicio de la reflexión filosófica.
Luis Luque realiza una adaptación dramatúrgica de ese volumen seleccionando algunos de sus capítulos. Y ahí radica la clave de lo que ofrece, microensayos, piezas sueltas, pero en ningún momento se perciben como una unidad coherente. No se logra ver un hilo narrativo. Cada fragmento brilla por sí mismo, pero no forman un conjunto, no se entrelazan en una progresión dramática que direccione o profundice, lo que deja al espectador anclado en una flotación conceptual más que de camino a un destino.
Un vacío estructural que se intenta compensar con una buena iluminación (Olga García), diseñada para adaptarse a cada micropieza, que aporta matices y ayuda a crear atmósferas, y una escenografía (Mónica Boromello) intervenida por la artista Covadonga Villamil inspirándose en la práctica nipona del shitakusa o de la creación de jardines con mimo, buen gusto y delicadeza.
Lo más potente del montaje son sus cuatro intérpretes, Jorge Calvo, Marta Larralde, Pepe Ocio y Laura Pamplona. Desde el primer momento se imponen con seguridad sobre el escenario, no como meros recitadores de texto, sino como figuras que encarnan el pulso del pensamiento de Gomá. Le dan alma, emoción y cuerpo a los micro ensayos, humanizan la reflexión. Es una lástima que Luque no haya explotado más esa veta.
A esta Filosofía mundana le falta ambición dramática. Su delicadeza escénica y su apuesta por la filosofía viva no compensan la ausencia de un relato que aglutine las piezas en una experiencia más exigente y cohesionada. Con un texto que salvara esos vacíos podría transformarse en algo aún más sólido, no sólo un jardín para pensar, sino un paisaje escénico donde las ideas verdaderamente florezcan como un todo.
Crítica realizada por Lucas Ferreira




